Internacionales

Por Sarah Kinosian. Traducción de Ana Vallorani

Correa dice que no hay hipocresía en su defensa de Assange

El presidente ecuatoriano Rafael Correa, cuyo Gobierno ha cerrado 14 medios de prensa desde el comienzo del año, dice que su defensa de la libertad de expresión de Assange no es hipócrita porque se aplican reglas diferentes.

 

 

Para el presidente Rafael Correa, no hay hipocresía en defender al fundador de Wikileaks, Julian Assange, por razones de libertad de expresión mientras se imponen severas restricciones a la prensa en Ecuador.

 

Correa dice que la prensa latinoamericana es corrupta y por eso se necesita aplicar un tipo diferente de reglas. «No se dejen engañar por lo que está pasando», le dijo a periodistas extranjeros en Guayaquil el lunes. «Existe la imagen de los medios de comunicación como si fueran Woodward y Bernstein luchando por la libertad de expresión, pero este no es el caso aquí. La prensa en América Latina es totalmente corrupta».

 

La concesión de asilo al señor Assange, el fundador del grupo anti-confidencial que ha publicado miles de cables diplomáticos de Estados Unidos, es parte de lo que él llama una batalla de «David y Goliat» contra las grandes potencias, una batalla en la que Ecuador «no dará marcha atrás, no importa el tiempo que haga falta».

 

Assange se refugió en la embajada de Ecuador en Londres en junio para evitar su extradición a Suecia, donde es buscado para ser interrogado sobre acusaciones de violación, abuso sexual y coerción ilegal.

 

Él y sus partidarios dicen que las acusaciones son parte de una conspiración para obtener su extradición a los EE.UU., donde, según dicen, podría enfrentar sanciones severas. Los EE.UU. no han hecho una petición formal de extradición de Assange, y sería más difícil obtener su extradición desde Suecia que desde el Reino Unido. Ecuador anunció que ofrecería formalmente asilo a Assange el jueves pasado.

 

El Reino Unido se ha negado a permitir el salvoconducto a Assange, insistiendo en que lo va a detener como lo exigen los tratados internacionales y sus propios tratados de extradición. La semana pasada, después de que el Reino Unido advirtió al Ecuador que podría retirar el estatuto de protección de la embajada para detener a Assange – que había violado los términos de su acuerdo de arresto domiciliario cuando huyó a la embajada – Ecuador y Assange incrementaron la tensión en la disputa, insinuando que el Reino Unido estaba planeando asaltar la embajada.

 

 

Muchos creen que albergar a Assange en Ecuador no es más que una artimaña para aumentar la popularidad de Correa en el período previo a las elecciones del próximo febrero y para desviar las acusaciones de que ha restringido severamente la libertad de expresión en el país.

 

 Según sus propias cifras, el gobierno ecuatoriano ha cerrado 14 medios de comunicación desde el comienzo del año. En la mayoría de estos casos, el gobierno afirmó que las estaciones habían violado las leyes de concesión de licencias y adeudaban multas mínimas, a lo que respondió apoderándose de todo el equipo y cerrándolas sin previo aviso. Cuando se le preguntó el martes si esta forma de trato era justa, el presidente Correa respondió: «Sí».

 

«Creemos que de alguna manera el gobierno ecuatoriano está utilizando la figura de Assange, y su popularidad, para reparar la imagen del presidente Correa en el exterior», expresó Diego Cornejo, director de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos en una entrevista con la agencia de noticias española Efe.

 

Pero en medio de las acusaciones de hipocresía por oprimir a la prensa en Ecuador aparece el caso de Alexander Barankov, un bielorruso ex capitán del ejército, que se enfrenta actualmente a la extradición para regresar a su país, a petición de Bielorrusia, a pesar de que Ecuador le concedió asilo hace dos años, después de que éste denunciara corrupción en su país.

 

Maria Fernanda Torres, periodista de el diario ecuatoriano El Tiempo, niega que el presidente Correa interfiera con los periodistas. «No siento ninguna presión en absoluto al llevar a cabo mi trabajo», dijo. «Si los periodistas violan la ley se enfrentan a sanciones, pero eso es lo mismo en cualquier país. Admiro mucho a Julian Assange, él es una de las pocas personas que le da un rostro al hacker anónimo, y hay que ser muy valiente para hacer eso».

 

El analista de América Latina James Bosworth opina que Correa pudo haber pensado que defender a Assange neutralizaría las críticas sobre la forma en que ha restringido y censurado los medios de comunicación. Pero en cambio, «la atención que generó este caso ha incrementado la cobertura sobre la hipocresía de Correa en el asunto», dice el Sr. Bosworth. «Correa ha estado atacando a los medios de comunicación ecuatorianos durante cinco años y esta es la oportunidad de los periodistas locales para atraer la atención internacional sobre las amenazas en su contra.»

 

En una conferencia de prensa el lunes, Correa dijo que muchos periodistas latinoamericanos eran mediocres y mentirosos. «Lo que no se entiende es que la prensa en América Latina es mentirosa», dijo. «Si se tratara de los EE.UU. esto no estaría permitido, lo que estamos pidiendo es calidad».

 

Según el Sr. Bosworth, «El presidente Correa está disfrutando de la creciente atención internacional, pero siempre y cuando el Reino Unido no cambie su posición actual, tiene pocas opciones reales. La mayor amenaza tanto para Correa como para Assange es que el Reino Unido no actúe y simplemente los espere afuera. »

 

Con respecto a las acusaciones contra Assange, el presidente Correa sigue reiterando que el Gobierno sueco puede interrogar al ex hacker en la embajada de Ecuador si lo desea; una invitación que las autoridades suecas han repetidamente rechazado, señalando que tienen una solicitud de extradición lícita para un hombre acusado de un delito grave por dos mujeres.

 

Correa dijo que de lo que se lo acusa a Assange «no sería considerado un crímen en América Latina».

 

Ecuador está siendo intransigente, insistiendo en que llevará el caso ante la Corte Penal Internacional si el Reino Unido se niega a ceder. El analista político ecuatoriano Hernán Reyes dice: «Ecuador se siente apoyado después del fin de semana y se va a mantener fuerte y continuar la campaña para tratar de obtener apoyo en contra de las potencias imperialistas».

 

Fuente: CSMonitor