La “desnaturalización” del estupefaciente se llevó a cabo en el horno incinerador de Policía Científica de Gendarmería, ubicado en el edificio Centinela, sede de la fuerza, por orden de la Jueza Federal de Paso de Los Libres, Gladys Mabel Borda, que estuvo presente en el lugar.
“Detuvimos a 10 integrantes de una banda integrada por ciudadanos argentinos, paraguayos, brasileros, peruanos y bolivianos que se dedicaba a traficar cocaína en tránsito aéreo entre Paraguay y Brasil, usando a la Argentina como base soporte», explicó Berni, acompañado por el secretario de Cooperación con los Poderes Judiciales, Ministerios Públicos y Legislaturas, Darío Ruiz; y el director nacional de Gendarmería, comandante general Enrique Zach.
El procedimiento “Ciervo Blanco” fue realizado bajo directivas de la Secretaría de Seguridad y permitió desarticular una organización transnacional con conexiones con bandas de otros países.
“Además, incautamos cuatro aeronaves con matrículas argentina, paraguaya y boliviana; importante documentación para la investigación; y gran cantidad de armas”, agregó el secretario.
El operativo se llevó a cabo sobre la ruta 40, en una estancia de Santo Tomé, localidad ubicada a 395 kilómetros de la capital correntina, en la que se detectó una improvisada pista de aterrizaje. En el lugar fueron incautadas cuatro avionetas, dos de las cuales estaban listas para efectuar cargamentos de droga.
La cocaína fue decomisada en un Cessna 200 secuestrado por los gendarmes a poco de haber aterrizado. Unos 30 efectivos que esperaban ocultos en un camión térmico esperaron al aterrizaje para interceptar la carga y a la tripulación.



