Médicos sin Fronteras (MSF) ha reclamado este miércoles en Ginebra que se establezca una comisión internacional independiente para investigar el bombardeo aéreo de EE UU el pasado sábado contra un hospital de la ONG en Kunduz, al norte de Afganistán, donde murieron 22 personas, de los que 12 eran empleados de la organización. Solo después de que una comisión independiente analice lo ocurrido, la organización estudiará denunciar el carácter “criminal” del bombardeo.
La creación de la comisión, un mecanismo previsto en la Convención de Ginebra, requiere que al menos uno de los países firmantes apoye la petición, por lo que MSF está ya en contacto con 76 países signatarios del protocolo, según ha anunciado la ONG durante una rueda de prensa celebrada en la ciudad suiza.
“No fue solo un ataque a nuestro hospital, fue un ataque contra la Convención de Ginebra y esto no se puede tolerar”, ha afirmado la presidenta de MSF, Joanne Liu, que desconfía de una “investigación militar”. Liu ha defendido que la Convención de Ginebra “no es un marco legal abstracto”, sino que establece la diferencia entre la vida y la muerte para los equipos médicos en las zonas de conflicto. “Es lo que permite a los pacientes acceder a nuestra ayuda médica de forma segura y lo que nos permite proporcionar cuidados médicos sin convertirnos en un objetivo”, ha denunciado Liu.
El máximo responsable militar de Estados Unidos en Afganistán, el comandante John Campbell, asumió este martes la responsabilidad por el “error” del bombardeo, si bien justificó que el ataque se había realizado por petición de las fuerzas afganas. “El pasado sábado, pacientes de MSF y personal de la ONG se sumaron al incontable número de personas muertas en el mundo en zonas de conflicto y llamadas ‘daños colaterales’ o ‘inevitables consecuencias de la guerra’. La ley humanitaria internacional no trata de errores sino de intenciones, hechos y porqués”, ha señalado Liu.



