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La provincia más seca del país recurre a la energía eólica para impulsar la economía regional

La provincia de La Rioja es la más seca del país, ya que carece de ríos y el agua con que cuenta está a nivel subterráneo y extraerla es costoso, razón por la cual recurrió a la energía de los vientos y sembró molinos en la región de Arauco para impulsar la economía regional.

La provincia cobra su aporte energético al Sistema Interconectado Nacional y con lo que obtiene subsidia a las producción olivícola.

El Parque Eólico Arauco, situado cerca de Aimogasta, en el norte provincial, está situado en una zona árida, desértica, plena estepa cuyana con un corredor de vientos de máximo aprovechamiento que permite generar energía eléctrica que se incorpora al Sistema Eléctrico Nacional.

El Parque está ubicado en una zona de 7.000 hectáreas y cuenta con un 40 por ciento de días de generación máxima anuales, mientras que en la mayoría de los parques eólicos mundiales el porcentaje oscila entre el 20 y el 40 por ciento.

El gobernador riojano, Luis Beder Herrera, confiesa que su provincia «es seca, la más seca del país, no tiene ríos» y que el 95 por ciento del agua se extrae del subsuelo a alto costo energético.

Esta característica del suelo riojano motivó que se debieran buscar alternativas, como la energía de los vientos, para impulsar a una región como la de Arauco, donde el 90 por ciento de sus 16.500 habitantes vive de la olivicultura a partir de la cual se comercializan aceitunas y aceite.

La provincia cobra su aporte energético al Sistema Interconectado Nacional y con lo que obtiene subsidia a las producción olivícola.

«Hace 15 años venimos midiendo los vientos» de la zona de Arauco, recuerda el gobernador.

El aprovechamiento de estos vientos permitió emplazar el parque eólico, que actualmente cuenta con 12 torres que generan 25 MW y que en una segunda etapa contará con otros 12 molinos más que completarán una generación de 50 MW.

Con esa producción se abastecerá de energía a más de 69.400 familias riojanas. Los vientos promedios de Arauco son de ocho metros por segundo y las torres, gigantes de color blanco, coronadas por tres aletas o palas, tienen 85 metros de altura.

Las temperaturas máximas en verano que se dan durante el día y la noche hacen que los equipos sean sometidos a diferentes exigencias.

Los únicos testigos del lento rotar de las aspas de los molinos blancos son las liebres, los ñandúes, zorros, perdices y quirquinchos que pueblan los montes rodeados por sierras.

El Parque Eólico riojano otorga la independencia energética provincial. Se prevé que en su última etapa, con 90 MW instalados, pueda abastecer el 45 por ciento de la demanda de electricidad, generada con recursos renovables, sin utilizar combustibles fósiles.

El parque evitará emitir 94 mil toneladas de dióxido de carbono y de esta manera La Rioja se convierte en una de las provincias líderes en la producción de energía renovable, limpia y pura.

Rubén Sánchez Perco, el director comercial regional para Latina America de la empresa Impsa, que es la que fabrica e instala los molinos, dice a Télam que «la Argentina es el único país de la región que está desarrollando su propia tecnología de molinos de alta potencia».

«La única patente homologada y certificada de alta potencia es de equipos de 1,5 MW y estamos haciendo el molino de 2 MW. La única empresa que lo desarrolló es la nuestra», indica Sánchez Perco.

Sostiene que «este desarrollo fue hecho por ingenieros argentinos. La patente es argentina, la gente que trabajó en la tecnología fue entrenada, es talento argentino graduado en universidades argentinas», se ufana.

«Argentina es número uno a nivel de potencial eólico en el mundo, por la extensión de su territorio y la calidad de sus vientos», describe.

El lunes pasado, con la presencia de la ministra de Industria de la Nación, Débora Giorgi, que recorrió el parque, se firmó un convenio de asesoramiento y certificación entre la Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital (CIPIBIC) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

La cámara agrupa a las empresas pymes que conforman el cluster eólico argentino. Cerca de 40 de esas empresas pequeñas y medianas argentinas manufacturan algunos de los 8000 componentes que tiene un molino eólico.

Las pymes asociadas firmaron el acuerdo con el INTI para trabajar en conjunto para la certificación de los productos.