“Creo que son muy importantes estas sentencias que se están dando en la Argentina”, declaró la joven, que estuvo en Orletti en el vientre de su madre desaparecida, María Claudia García, y tras un traslado clandestino nació en cautiverio en Montevideo, donde fue apropiada.
También su padre, Marcelo Gelman, fue detenido-desparecido en Orletti y asesinado en la Argentina, la base operativa del Plan Cóndor, la coordinación represiva de las dictaduras del Cono sur.
“Para nosotros, éste fallo es el más significativo respecto de mi familia. También está el juicio del Plan Cóndor, pero es posterior», señaló la jóven.
Macarena subrayó la contemporaneidad de esta sentencia en la Argentina con “la discusión en el Parlamento uruguayo de la ley Interpretativa, con un proyecto que aparentemente se votaría en el Senado este mes y después, en Diputados”, a favor de la inaplicabilidad de cuatro artículos de la ley de Caducidad o impunidad para los represores en Uruguay.
“Todo coincide, coincide también el fallo de la Corte Interamericana” de Derechos Humanos, una sentencia reciente referida a la desaparición de María Claudia y la sustracción de su hija, que sostiene la incompatibilidad de las leyes de amnistía o impunidad en crímenes de lesa humanidad con el derechos internacional y las obligaciones internacionales de los Estados.
Según Macarena, «está retrocediendo la impunidad, pero subsisten serias trabas en Uruguay, como el hecho de que muchas veces, en alguna instancia de los juicios, deba consultarse al Poder Ejecutivo si se puede o no continuar”.
No obstante, sostuvo que “con el proyecto para modificar la ley Interpretativa, si se sanciona, muchos casos archivados van a poder reabrirse”.
“Por eso digo que es una época bastante fuerte. Yo creo que toda esta movida en varios frentes refuerza la esperanza y muchas cosas que parecían imposibles, son cada vez más posibles”, afirmó.
Macarena advirtió que, “en estas reflexiones, siempre hay que tener en cuenta que cuando la justicia tarda demasiado no es completa, ya que hay madres que murieron sin saber nada de sus hijos ni tener la oportunidad de un juicio”.
Sobre su tarea en la Secretaría de Derechos Humanos argentina, que desarrolla en gran parte en Uruguay, la consideró “reparadora”.
“Realmente, a mí me gratifica mi trabajo. Creo que colaborar siempre nos repara también a todos en todo esto que tanto daño nos ha hecho”, insistió sobre su trabajo con sobrevivientes de Orletti, familiares de las víctimas y otros activistas de derechos humanos.
“De hecho, muchos uruguayos compartieron el cautiverio con mi mamá, aquí en Uruguay. No así en `Automotores Orletti`, donde ella estaba apartada y no tenía mucho contacto. Acá estuvo en el mismo lugar que muchos prisioneros uruguayos”, agregó.
“Varios de los sobrevivientes y testigos de esta causa estuvieron el jueves (último) en la residencia” del embajador argentino en Uruguay, Dante Dovena, donde siguieron en tiempo real por pantalla gigante la lectura de la sentencia y “muchos de ellos declararon (a la justicia de los dos países) que mi mamá estaba en Uruguay”, detenida-desaparecida, concluyó.
Fuente: Telam


