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Justicia y Verdad

La querella pedirá reclusión perpetua en la causa de la ESMA por «comisión de un genocidio»

El abogado Luis Zamora, querellante en la causa por los delitos de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención que funcionó en la ESMA, señaló que esos actos fueron perpetrados "como parte de la comisión de un genocidio".

Antes de comenzar su alegato ante el Tribunal Oral en lo Federal 5, que juzga a una veintena de represores, Zamora anticipó que reclamará la condena de «reclusión perpetua» para los responsables de los secuestros ocurridos en la Iglesia de la Santa Cruz, en diciembre de 1977.

Zamora, junto a su colega Horacio Méndez Carreras, representa la «querella unificada» que incluye a cuatro damnificados de esos hechos que culminaron con el secuestro de una docena de víctimas, entre ellas las monjas francesas Leonnie Duquet y Alice Domon.

«Estos juicios son un paso al fin de la impunidad», dijo el letrado no sin antes aludir a los «obstáculos que puso el EStado desde 1983» en referencia a las leyes de obediencia debida y punto final sancionadas durante la administración alfonsinista y a los indultos dictados por el ex presidente Carlos Menem que constituyeron, dijo, «privación de justicia».

En una suerte de interrupción política al alegato técnico Zamora hizo referencia a los «33 años y cinco meses de impunidad» que tuvieron los represores que actuaron en los episodios de la iglesia Santa Cruz y ponderó el «esfuerzo formidable de Madres que con sus pañuelos blancos le gritaban al mundo lo que aquí ocurría».

También resaltó los testimonios de sobrevivientes que «permiten que resuenen aquí las voces de los jóvenes reprimidos en sus ideales y compromisos» aunque se lamentó por la «fragmentación de causas» y dificultades propias de la justicia (como falta de salas para las audiencias) que posibiliten dar mayor celeridad a los procesos.

El letrado también exaltó la «fuerza de los principios éticos que se mostró invencible ante la dictadura genocida» y recordó que el episodio puntual de la iglesia Santa Cruz fue una «razia» represiva en contra «personas que estaban juntando monedas para publicar una solicitada».

«El máximo jerarca de aquella dictadura (en referencia a Jorge Rafael Videla) había prometido una Navidad en paz», y las madres y las religiosas estaban esperanzadas y querían publicar solicitadas con los nombres de las personas que estaban buscando, sostuvo el querellante.

Para explicarlo, el funcionamiento del «centro clandestino de detención, tortura y exterminio» que funcionaba en la ESMA, el letrado recurrió al soporte técnico de fotografías, croquis, mapas, planos y hasta una reproducción virtual en tres dimensiones.

La exposición de Zamora fue seguida con disímil atención por parte del público ya que mientras los familiares de los sobrevivientes, en la planta baja, guardaban respetuoso silencio; en la bandeja superior que albergaba a una decena y media de allegados a los represores, en la actitud era burlona y desafiante.