En el Estadio Centenario de Montevideo y ante 60 mil espectadores, Peñarol y Santos igualaron 0 a 0 en lo que fue la primera final de la Copa Libertadores. La expectativa era grande pero ambos equipos jugaron sabiendo que este partido no definía la serie, por lo que no se pudo disfrutar de un gran espectáculo.
El primer tiempo fue trabado y parejo. Si bien Peñarol insinuó un poco más durante el comienzo, la falta de profundidad y precisión diluyó las chances del equipo local. De a poco, Santos emparejó el juego y logró inquietar el arco del carbonero, primero con un remate que desvió Sosa al córner y luego con un cabezazo que rozó el travesaño.
En el entretiempo el banco de Santos protestó a los periodistas las amenazas del árbitro Amarilla para con Neymar, que había sido amonestado por protestar. En el arranque del complemento, lo tuvo Santos con un mano a mano que sacó Sosa.
El partido tuvo cinco minutos para el infarto cuando Santos lo tuvo de cabeza (la pelota salió al lado del palo) y luego lo tuvo tres veces Peñarol: primero con un rebote de Martinuccio, luego con un remate cruzado de Estoyanof (ambos contenidos por Rafael) y por último, con un remate en el que se molestaron Aguiar y Estoyanof antes de definir.
Los últimos diez minutos se vivieron con intensidad, ya que el gol significaría la victoria para cualquiera de los dos. Lo tuvo Neymar por la izquierda pero la más clara fue el gol (bien) anulado a Alonso a instancias del línea, que hubiera sido la victoria para Peñarol.
Ninguno de los dos equipos quedó disconforme con el empate. Santos porque sabe que depende de lo que pueda producir como local y Peñarol porque no tendrá la obligación de salir a ganar el partido sino jugar de la manera en que mejor sabe, parado para salir rápido de contra.


