Francisco De Narváez expresó que “el caso Schoklender significa el fin del periodo de gracia para el luto de la presidente Cristina Fernández” y manifestó su convicción de “que este gobierno termina el 10 de diciembre, es el fin de ciclo porque la gente quiere gobiernos honestos, que le resuelvan los problemas, moderados, no andar de una banquina a otra y que las correcciones se hagan con moderación”.
El candidato a gobernador bonaerense por Unión para el Desarrollo Social describió que “la gente pide que los dirigentes no mientan y no roben, que le alcance la plata, que un delincuente pasado de cocaína no los mate, un trabajo que permita vivir bien y hospitales que atiendan correctamente”, advirtió que “en este país los que tienen pueden y los que no tienen no pueden” y señaló que “el trabajo es el que debe unir estas dos Argentinas”,
“Lo que viene por delante es reconstruir la confianza, no desde el discurso sino desde los hechos. Si tenemos inflación, este es el programa para bajarla en 24 meses, nada de emergencia, darle pautas a los agentes económicos, desde un laburante hasta un gran inversor, que el gobierno va a tener una política económica que no va a enfriar la economía, por el contrario, va a dar pautas de previsibilidad y estabilidad y asegurar un comportamiento fiscal correcto”, agregó en otro pasaje.
“El pueblo está esperanzado en recuperar la ilusión de progresar”, agregó y sostuvo que la provincia de Buenos Aires “está desgobernada”, que faltan cosas esenciales como agua potable, veredas, asfaltos, escuelas dignas, salas de atención primaria que funcionen, seguridad y viviendas.
Finalmente definió que los más urgentes problemas del próximo gobierno van a ser la pobreza, la inflación, la corrupción, tener un crecimiento económico “que llegue a todos, eso se llama desarrollo”, y recuperar las instituciones.



