La selección juvenil sub 20 dio ayer otro paso en el Mundial que se disputa en Colimbia, venció con lo justo a Egipto y se clasificó a los cuartos de final, donde tendrá enfrente al seleccionado portugués, que apenas derrotó por 1 a 0 a la sorpresa del torneo, Guatemala.
Argentina planteó un esquema clásico pensando más en cuidarse del ataque egipcio (quedó segundo en su Grupo por diferencia de gol detrás de Brasil) que mirando el arco contrario. Desde el comienzo intentó hacerse de la posesión de la pelota pero careció de profundidad, apenas tuvo una a los 25, con un cabezazo de Facundo Ferreyra que dio en el poste.
Ese llamado de atención pareció despertar a Egipto que comenzó a ganar en la mitad de la cancha y a generar peligro con las llegadas de su número 12, Salah. El arquero nacional, Esteban Andrada, supo resolver las chances que tuvo el seleccionado egipcio dando seguridad en el fondo.
Pero a poco de terminar la primera mitad, Argentina se puso en ventaja. El árbitro interpretó el trastabilleo del hábil Carlos Luque como penal y Lamela lo cambió por gol. Con el 1 a 0 se fueron al descanso.
Casi promediando el segundo tiempo, a los 18, Luque volvió a caer dentro del área -esta vez la torpeza del defensor para marcar le facilitó las cosas- y de nuevo, a través de un penal, Lamela aumentaba la cuenta.
Sin embargo, apenas 7 minutos más tarde, Adrián Martínez cargó de atrás a un jugador egipcio dentro del área y el juez cobró el tercer penal de la noche. Salah descontó y dejó el resultado abierto hasta el final, en donde Egipto empujó con lo que pudo y Argentina -ya con Iturbe en la cancha- no fue preciso para liquidar el pleito.
El seleccionado nacional -completamente visitante en Medellín- deberá viajar a Cartagena para enfrentar a Portugal, que logró el pase a cuartos tras derrotar a por 1 a 0 a Guatemala, el equipo que -con un gol a favor en tres partidos- había logrado clasificar a octavos.
Argentina tiene equipo para poder permitir ilusionarnos con un mejor desempeño, estará en la voluntad de Lamela de aprender a jugar más en equipo y de Walter Perazzo en poner lo mejor, apostando a un fútbol más ofensivo y menos especulativo.


