Ayer, Barcelona ratificó que es el mejor de España quedándose con la Supercopa tras derrotar como local al Real Madrid por 3 a 2, con goles de Iniesta y Lionel Messi en dos oportunidades. Para el Real Madrid habían empatado transitoriamente Cristiano Ronaldo y Benzema.
Lo más sencillo sería escribir que «con Messi es robo», que no sería faltar a la verdad, ya que cuando al mejor equipo del mundo se lo presiona como lo hizo el Real Madrid ayer y se le quita la pelota (su más arma preciada) uno podría prever que el resultado final sería diferente.
Pero no, ya que el número 10 del equipo culé es capaz de asistir excepcionalmente a Iniesta luego de sacarse dos hombres de encima, tirar una pared con el pecho dentro del área y definir a un toque y cerrar el resultado voleando de aire la pelota cuando todo indicaba que el partido se iba empatado al suplementario. Sólo por él, por su talento y precisión, Barcelona pudo derrotar a una de las mejores versiones del Real Madrid, que en los dos partidos, incluso, llegó a ser más que su rival.
El partido había comenzado muy trabado en el medio, con el Real presionando arriba al Barcelona. Pero tal adelantamiento del equipo madrileño dejaba casi media cancha entre su arquero y la línea de fondo, situación que leyeron bien Messi e Iniesta a los 14, cuando el marcador se abrió para el local.
El empate rápido del Madrid, apenas cinco minutos más tarde, permitió que el partido continuase vibrante hasta los 44, cuando Lio bajó de pecho un rechazo en la puerta del área, recibió la devolución de taco y definió suave para el 2 a 1.
El segundo tiempo fue más áspero, Messi recibió un planchazo de Marcelo que calentó el partido y, en ese clima, el Real comenzó a coquetear con el empate. Cuando lo encontró, a 9 del final, parecía que el golpe anímico podía torcer el destino pero Messi, otra vez, le dio la copa al Barcelona tras definir de aire un centro preciso de Adriano.
La impotencia final de todo el Madrid (con patadas y algún manotazo incluído) demuestra lo que puede generar un equipo que gana siempre cuando ve la camiseta blanca enfrente, hasta en el propio entrenador, que seguro será sancionado por el tirón de orejas que le propinó a un colaborador de Pep Guardiola.
Barcelona sumó así otro título (Messi acumula 19 en su carrera) y arrancó de la mejor manera una nueva temporada, que seguro lo tendrá como protagonista de todo lo que juegue.


