Internacionales

Esta vez en Ecuador

Nuevamente la explotación minera es noticia en América

Cuando no se habían acabado la alegría por el rescate satisfactorio de los 33 mineros chilenos y no se hablaba de los muertos ocurridos en distintas minas de Chile durante la epopeya rescatista un nuevo accidente minero ocupo las tapas de los diarios ecuatorianos.

Un derrumbe provocado por la humedad, taponó ayer las salidas del yacimiento y dejó enterrados a los hermanos Walter y Ángel Vera, Paúl Aguirre y Pedro Mendoza.Un deslizamiento de tierra taponó ayer, a las tres de la madrugada, una mina aurífera de la compañía nacional Minesadco, en el cantón Portovelo, de la provincia de El Oro.La empresa informó del hecho al gerente administrativo de la empresa, Fernando Vélez, quien dispuso el inicio inmediato de dos frentes de trabajo para desalojar el material que taponó las salidas de los túneles.Al operativo de rescate se sumaron ayer, en la mañana, miembros del Cuerpo de Bomberos de la provincia, de la Defensa Civil de El Oro y del Consejo Provincial, que impiden el ingreso a la zona ante el riesgo de que ocurran nuevos aludes que compliquen la situación.Se ha  movilizado   toda la maquinaria de la zona alta de la provincia para que apoye en la evacuación del derrumbe.También esta participando en las operaciones  el subsecretario regional del Ministerio de Recursos no Renovables, Jorge Espinosa, con un equipo técnico, que intenta establecer comunicación con los mineros que podrían estar atrapados en el quinto nivel del yacimiento aurífero, a una profundidad de 150 metros bajo tierra.Existe la esperanza de que los obreros estén con vida en una de las cámaras que tiene una dimensión de 60 metros.Cada nivel de la mina tiene una profundidad de 30 metros y ellos estaban saliendo del siete cuando hubo el asentamiento de tierra, que los aisló de sus compañeros.Según los primeros informes del Cuerpo de Bomberos de Portovelo, la humedad en la vieja mina habría provocado el derrumbe en una zona de relleno, donde había algo de inestabilidad.La mina donde ocurrió el percance, que es explotada por inversionistas nacionales, perteneció a la poderosa compañía estadounidense Southern American Development (Sadco), que llegó a Portovelo en 1896, donde estuvo por más de medio siglo e influyó en la forma de vida de los habitantes de este cantón orense.La herencia, que forma parte arquitectónicamente del patrimonio cultural de Portovelo, puede verse en las añejas estructuras levantadas en la superficie y en el subsuelo de este altiplano. Parte del legado es la planta eléctrica El Amarillo, en donde están los generadores General Electric construidos en 1919, que generaban 450 kilovatios de energía, suficiente para iluminar un pequeño barrio.Más allá del resultado del rescate, que se desea y espera sea exitoso, la visibilidad que con lo de Chile a tenido las condiciones de trabajo en las minas de América Latina plantea la necesidad de que toda ella a través de sus organismos tales como el UNASUR comience a debatir las condiciones de trabajo y la forma de explotación minera.El Mensajero Diario quiere terminar esta crónica recogiendo las palabras de Luis Urzúa, el último minero rescatado en Copiapo, al Presidente Piñera «Que esto no vuelva a pasar»