Sociedad

“Jornada Cultural por los pibes asesinados por la policía”

Durante todo el sábado se realizó una transmisión especial por Radio y TV alternativos, a tres años de la desaparición de Luciano Arruga. Además en Lomas del Mirador tocaron diversas bandas, y se realizaron diferentes talleres de música, títeres, danza, plástica, y una varieté de teatro.

A tres años de la desaparición de Luciano Arruga, familiares, amigos y organizaciones sociales de Lomas del Mirador han realizado en el ex destacamento donde fue detenido, torturado y desaparecido;  un espacio para la memoria que lleva su nombre.

Según manifiestan “Que Luciano Arruga signifique todos los y las jóvenes acribillados por la policía en democracia, que signifique todos los pibes y las pibas de las barriadas pobres del conurbano que son violentados a diario por la policía pero también por el resto de las instituciones estatales, Luciano Arruga es todos los jóvenes estigmatizados, todos los jóvenes que cuadran con la figura ficticia de ‘pibes chorros’”.

Hace ya más de cuatro años, a mediados de 2007, el intendente Fernando Espinoza inauguraba allí el Destacamento Policial Preventivo de Lomas del Mirador, pedido a causa de la inseguridad por un grupo de vecinos llamado VALOMI (Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador).

Luciano Arruga vivía a cuatro cuadras de la dependencia, en el barrio 12 de octubre, uno de los más pobres de Lomas del Mirador. Según cuentan quienes lo conocían, al tiempo de la apertura, recibe el ofrecimiento de un efectivo de robar junto con otros jóvenes para un grupo de policías, y se niega. A partir de ese momento, “los policías de ese lugar lo detenían, amenazaban, humillaban, golpeaban y perseguían sistemáticamente por todo el barrio”.

Agregan que “en una ocasión le pusieron un arma en pecho. En otra, el 21 de septiembre de 2008, lo detienen, lo llevan al destacamento y le dan una de las peores golpizas que recibió, incluso le pide a gritos a su hermana Vanesa que lo saque de ahí cuando ella lo va a buscar”.

Finalmente el 31 de enero de 2009, Luciano estaba reunido con un grupo de amigos en la plaza del barrio (hoy renombrada por sus familiares y amigos como “Plaza Luciano Arruga”), decide ir a la casa de su hermana y al no encontrarla vuelve a la plaza.

En el camino de vuelta, según testigos, es interceptado por un grupo de policías que lo sube violentamente al patrullero. Desde entonces no se supo nada más de él. Desde la mañana de ese día hasta el día de hoy, tres años después, su familia y sus amigos lo buscan.

Su familia realiza la denuncia, se abre la causa, y recién con la segunda fiscal a cargo, Celia Cejas, ordena peritajes en el destacamento, en la comisaría 8º, en el patrullero, y en el Monte Dorrego, un descampado de la zona. En los cuatro lugares, los perros reaccionan de forma positiva ante el ADN de Luciano, es decir que había estado ahí.

Luego de las fehacientes pruebas de que Luciano había sido detenido por la policía, el entonces Ministro de Seguridad Carlos Stornelli decide realizar el pase a disponibilidad de los ocho uniformados que trabajaron aquella noche: FÉKTER, VÁZQUEZ, HERRERA, SOSA, DÍAZ, ZÉLIZ, SOTELO Y BORREGO. Sin embargo, el mismo Stornelli vuelve a reincorporar a los efectivos luego de tres meses, y esos policías siguen trabajando en funciones hasta el día de hoy en otras comisarías de La Matanza.