El embalse cubriría una superficie de algo más de 11,000 hectáreas, mientras que las tierras que se incorporarían al cultivo de arroz serían unas 20,000 hectáreasaproximadamente. Dicho proyecto tomó estado público a través de las declaraciones de altos funcionarios de las empresas Copra y Pilagá S.A., y también mediante comunicados del titular del Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (ICAA), quien sostuvo que la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) seencuentra aprobada por el organismo. Por su parte, las más altas autoridades de la Provincia de Corrientes vienen anunciando la expectativa oficial por la concreción de este proyecto agroindustrial.El mensaje de las autoridades y de los titulares de las empresas del sector, contiene en forma recurrente la expresión de los beneficios vinculados a la generación de empleo y riquezas en el ámbito local.
Mientras que la Fundación Iberá solicitó, a través de notas enviadas a los titulares de las empresas líderes de la UTE (Unión Transitoria de Empresas) que conforman el consorcio (Sociedades Copra y Pilagá respectivamente), una copia de la EIA. Sin embargo, no obtuvieron respuesta alguna a estos requerimientos.Sobre la base de un análisis de esta documentación, y luego de realizar un sobrevuelo del área a inundar por el proyectado embalse, y realizadas dos navegaciones a lo largo del curso que se vería afectado, los miembros de la Fundación Iberá sostienen que “La EIA no describe suficientemente los impactos ambientales de esta obra yque, por el contrario, tiende a minimizarlos dejando en un plano secundario de sus expresiones al más contundente y radical de los efectos del proyecto: la inundación de más de 20 kilómetros lineales del curso de agua (unos 55 a 60 Km. de costas), con profuso bosque en galería, así como todos los ambientes naturales de su periferia”. “La inundación provocará la muerte y desaparición de estos bosques, así comode la comunidad de pastizales y pajonales de inundación de su periferia en unárea superior a las once mil hectáreas, de su flora y fauna silvestres (terrestre yacuática), poniendo incluso una barrera infranqueable para peces migratorios dela cuenca del Río Miriñay”, agregaron los integrantes de la Fundación. “Los bosques en galería del Ayuí Grande son singulares por su composición, están en un excelente estado de conservación y tienen muy pocas muestras de impactoantrópico previo. Por ejemplo, se encuentran casi incontaminados por especiesvegetales exóticas ,lo cual no es común en otros arroyos de la cuenca”. “Por otra parte debe considerarse el impacto ambiental que acarreará la incorporación de las 20,000 hectáreas adicionales a cultivos de arroz con características industriales y de altos insumos, con remoción total de la cobertura vegetal natural y buena parte de la fauna silvestre asociada, compactación del suelo y pérdida de fertilidad, estructura, nutrientes y materia orgánica, en los horizontes superficiales”, agregaron. Fundación Iberá expresó que” El curso de agua y bosques asociados no pertenecen al patrimonio de los propietarios circunstanciales de la tierra, sino al dominio público de la comunidad. Y que los funcionarios en turno tienen la obligación de resguardar los mismo en favor de la comunidad, y bajo el mandato de normas que así lo expresan y obligan como el Decreto Ley de Monumentos Naturales Provinciales (Ley 4736/93),La Ley Provincial de Preservación y Conservación de los Bosques Nativos de la Provincia de Corrientes (Ley 5175/97), La Ley de “Interés Provincial” de la Preservación, Conservación y Mejoramiento del Medio Ambiente (Ley 4731/93).



