Por una parte parece garantizada la protesta de la provincia surandina de Espinar contra la posible contaminación causada por la empresa minera canadienses Xstrata y por una mayor contribución de esta a la comunidad.Una delegación ministerial encabezada por el titular del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, iniciará conversaciones sobre el terreno con autoridades de Espinar, encabezadas por su alcalde, Oscar Mollohuanca, liberado tras revocarle el poder judicial un dictamen de prisión preventiva por cinco meses.La cita ha sido fijada para el jueves próximo y el presidente Ollanta Humala abrió ayer el camino al diálogo al plantear la posibilidad de levantar ese día el estado de emergencia establecido a fines de mayo tras violentas protestas que dejaron dos civiles muertos.Entretanto, los dirigentes de la huelga de Cajamarca contra el proyecto minero Conga, de capital mayoritariamente norteamericano, anunciaron el inicio de una huelga de hambre masiva para que ese emprendimiento sea descartado por ser una amenaza para los recursos hídricos y el ambiente.»Mi mensaje es el diálogo», dijo ayer Humala sobre ese conflicto, vinculado a décadas de depredación ambiental minera, y recordó que ha heredado de gobiernos anteriores este tipo de problemas sociales.También ratificó su política de velar por una «nueva minería» responsable, que respete el entorno y beneficie a la comunidad de su área de influencia.Entretanto, el sacerdote progresista Gastón Garatea, que ha aceptado la posibilidad de ser mediador, llamó a la dirigencia social de Cajamarca a levantar la huelga para facilitar el diálogo y evitar situaciones de violencia y preguntó a ambas partes si son conscientes del daño que causa la confrontación.Los conflictos de Cajamarca y Espinar precipitaron las renuncias de cuatro parlamentarios a la bancada congresal oficialista y su manejo por el impopular primer ministro, Oscar Valdés, es considerado una de las causas de la caída de la aprobación ciudadana al desempeño del presidente Humala.El mandatario declinó comentar los sondeos adversos y sobre el apoyo de su padre y sus hermanos a las protestas dijo que ellos tienen pleno derecho a discrepar y él mantiene en espacios separados a la política y a la familia.
Humala: “Mi mensaje es el diálogo”
Uno de los mayores conflictos sociales de Perú se encamina a la solución, mientras otro se mantiene en el terreno de la protesta, tras encuestas que reprueban al gobierno y los dirigentes sociales en los dos temas.

