Fuente: BBC News Hubo un tiempo en que los economistas europeos miraban a América Latina con horror. Agobiada por las deudas, plagada de hiperinflación, y asolada por el desempleo, la región era una zona de desastre financiero. Esos días han quedado atrás. Mientras los líderes de América Latina y la Unión Europea (UE) se preparan para su séptima cumbre bienal en Santiago, la capital chilena, este fin de semana, la región goza de una estabilidad y prosperidad sin precedentes. La relación entre la UE y América Latina en cierto modo se ha dado vuelta. En estos días, son los europeos los que están lidiando con medidas de austeridad, desempleo y una intratable crisis de la deuda. «La Unión Europea está atravesando un momento muy difícil en términos de su crisis económica, estancamiento, desempleo y déficit fiscal», dijo el presidente de Chile, Sebastián Piñera a periodistas en Santiago antes de la cumbre. «América Latina está atravesando un período muy positivo, en comparación con el resto del mundo y con su propia historia. Los siglos 19 y 20 no fueron nuestros. Esperamos que el siglo 21 lo sea.» Las economías de América Latina y el Caribe crecieron un 3,1% el año pasado, superando cómodamente al crecimiento global del 2,2%. En Panamá, la economía creció en un 10,5%, en Perú 6,2%, y en Chile 5,5%. En comparación, en la zona euro la economía se contrajo en un 0,5%. Durante cada uno de los últimos ocho años, el crecimiento económico latinoamericano ha superado al europeo, y lo hará de nuevo en 2013. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) predice que la economía de la región crecerá un 4% este año, mientras que en la zona euro crecerá sólo un 0,3%. Mientras España, Grecia y Portugal están lidiando con dos dígitos de desempleo, la tasa de desempleo en América Latina bajó al 6,4% en 2012. Muchos latinoamericanos que en el pasado emigraron a Europa en busca de trabajo ahora están regresando a sus hogares. El 5,8%, de inflación en América Latina el año pasado fue más de lo que a muchos les hubiera gustado, y en Argentina y Venezuela éste fue cercano al 20%. Pero la inflación sigue siendo inferior a la de 2011. En Chile, país considerado por muchos como la economía mejor gestionada de la región, ésta fue sólo de un 1,5% el año pasado. Los años de crecimiento han generado una clase media próspera. El Banco Mundial estima que entre 2003 y 2009, el porcentaje de latinoamericanos que viven en la pobreza se redujo del 44% al 30%, mientras que el número de latinoamericanos de clase media aumentó de 103 a 152 millones. Esta creciente clase media tiene muchos más ingresos disponibles que antes. Una fuerte demanda interna ha sido clave para ayudar a América Latina durante la turbulencia económica mundial de los últimos años. Los gobiernos sensatos y bancos centrales prudentes también desempeñaron un papel importante. Algunos países latinoamericanos han utilizado políticas contracíclicas para amortiguar los efectos de los impactos externos. En 2009, muchos llevaron a cabo paquetes de estímulo fiscal para mantener sus economías sobre ruedas. La deuda del sector público de la región es inferior al 35% del producto bruto interno (PBI). En varios países de Europa – Italia, Bélgica y Grecia, entre ellos – ésta es superior al 100%. «Ya no hay que temer que los gobiernos latinoamericanos vayan a gastar en exceso», dijo Alicia Bárcena, economista mexicana y secretaria ejecutiva de la CEPAL. «La prudencia macroeconómica se ha convertido en algo corriente en América Latina. Casi todo el mundo entiende que la baja inflación, las buenas cuentas fiscales sanas y las reservas internacionales son esenciales». Todavía hay problemas, por supuesto. América Latina sigue siendo la región económicamente más desigual del mundo. En Brasil, por ejemplo, la diferencia de ingresos entre ricos y pobres es enorme. Los gobiernos han hecho algunos progresos en el tratamiento de este problema en la última década, pero no lo suficiente. Brasil y Argentina, la primera y la tercera economía más grande de la región, han tenido un rendimiento inferior en el año 2012, con tasas de crecimiento del 1,2% y 2,2%, respectivamente. La región las necesita para recuperarse en 2013. La recaudación tributaria en América Latina sigue siendo baja y los sistemas de impuestos son a menudo regresivos en comparación con los de Europa. Eso deja a los gobiernos latinoamericanos con poco dinero de reserva para gastar en políticas sociales. Y las economías de América Latina necesitan diversificarse más. Ya se trate del cobre en Chile, el petróleo en Venezuela, la soja en Paraguay o el turismo en el Caribe, muchos países son demasiado dependientes de un solo producto o industria. La cumbre de este fin de semana, que reúne a cerca de 40 jefes de Estado de 60 países, ofrece la oportunidad de abordar algunas de estas cuestiones, y también de ver cómo Europa puede aprender de la traumática crisis de la deuda latinoamericana en la década de 1980. Para Francois Bourguignon, director de la Escuela de Economía de París, hay similitudes entre América Latina en ese entonces y Europa en la actualidad. «Sabemos que Grecia nunca pagará su deuda, y hemos comenzado a reestructurarla… Creo que vamos a tener que hacer lo mismo con España, probablemente con Italia, y tal vez con Irlanda y Portugal», dijo. «Así que creo que hay algunas lecciones que aprender de América Latina sobre la mejor manera de reestructurar la deuda sin asustar completamente a los inversores». A pesar de sus problemas actuales, la UE sigue siendo el mayor bloque económico, representando alrededor de una cuarta parte del PBI mundial. Es el mayor inversor en América Latina y representa el 43% de toda la inversión extranjera directa en la región. La UE invierte más aquí que en China, India y Rusia juntas. Este año promete ser un año importante para las relaciones comerciales entre la UE y América Latina. Colombia, Perú y América Central, tienen la posibilidad de ratificar los Tratados de Libre Comercio con la Unión Europea y es probable que completen el proceso antes de finales de 2013. Los europeos que arriben a Santiago esta semana se llevarán una agradable sorpresa. No sólo van a cambiar el frío y la nieve del invierno europeo por el calor del verano chileno. También se encontrarán con un país o región que está creciendo quizás como nunca antes. Esto podría ayudarles a despejar sus mentes de la difícil situación económica de su propio continente y centrarse en un futuro más brillante. «En las relaciones UE-América Latina, lo mejor está por venir», dijo Piñera.
América Latina está disfrutando de los buenos tiempos
Por Gideon Long. Traducción de Ana Vallorani

