Una elección muy especial para casi 19 millones de venezolanos. Por primera vez, el país votó para elegir a su presidente tras la muerte de un mandatario. Para muchos, la ausencia de Hugo Chávez, fue un llamado a ir a las urnas; y para otros, una invocación a quedarse en casa.
Los dos principales candidatos, el delfín Nicolás Maduro y el opositor Henrique Capriles votaron más temprano y luego pidieron a los venezolanos que fuesen a las urnas. Fue un pedido desesperado, de uno y otro lado. Aunque se descarta un triunfo del candidato de Hugo Chávez, Maduro le rogó a Dios que lo ayude en estos comicios.Sobre la urna en la que emitió su voto, Maduro rezó y le pidió a Dios que lo ayude a alcanzar la arrasadora victoria que le auguran.Los colegios electorales comenzaron a cerrar a las 18 locales (19.30 de Argentina), según confirmó el Consejo Nacional Electoral (CNE), el organismo encargado de supervisar la votación. Los venezolanos votaron hoy en calma y con normalidad para elegir a su nuevo presidente en medio de una polémica entre el chavismo y la oposición por las cifras de participación, que, según los primeros, rompieron marcas y, para los segundos, no.Tanto Maduro como Capriles no solo necesitan ganar sino hacerse con la mayor cantidad de votos posibles, que les garanticen el respaldo suficiente para concluir el mandato que el fallecido Hugo Chávez comenzó el pasado 10 de enero y que quedó vacante tras su muerte el 5 de marzo pasado.Poco después de votar apenas entrada la tarde, Maduro sostuvo que ocho horas y media después de la apertura de los colegios electorales habían votado 11,5 millones de venezolanos de los 18,9 millones inscritos y auguró que se registrará una participación «récord».»Hoy estamos aquí, las noticias son muy buenas, ustedes saben, se están rompiendo récords de participación en todo el país», indicó Maduro a los periodistas en un colegio del oeste de Caracas.Mientras que desde la campaña opositora pusieron en duda la cifra dada por el oficialismo, y aseguraron que el número real era de 7 millones a esa hora.Hasta el momento, el CNE no ha dado cifras sobre la participación, que en octubre llegó a un 80 por ciento en un país en el que el voto no es obligatorio.La jornada electoral comenzó a las 6.00 hora local (7.30 de Argentina), con algunos retrasos en la apertura de las mesas de votación, como suele ser habitual en este tipo de procesos, y concluyó a las 18.00 venezolanas (19.30 de Argentina), aunque está previsto que los colegios permanezcan abiertos mientras haya personas haciendo cola.A mitad de la jornada, la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, dijo que el día estaba transcurriendo sin novedad. «Normalmente a esta hora del mediodía siempre digo las novedades, pero en esta ocasión la novedad es que no hay novedades», dijo.Técnicamente se reportaron cuatro casos «de delitos electorales», dijo, y detalló que dos de ellos apuntan a electores que «se comieron el voto, destrucción de material electoral que está penado». Tras cerrar los colegios a las 18, Sandra Oblitas, del CNE dijo: «Hemos tenido un proceso electoral que se ha desarrollado con total normalidad, con total tranquilidad».Con 18 elecciones en 14 años, desde comicios presidenciales hasta consultas populares, los venezolanos se han convertido en expertos en votar. «Sea cual sea su tendencia, el venezolano disfruta de los procesos electorales», dijo María Aguirre, una periodista y ama de casa de 37 años desde la ciudad de Maracaibo, capital del Estado petrolero del Zulia, al noroeste venezolano.»Mi voto fue para Henrique Capriles ya que su propuesta de cambio es mejor que lo ofrecido por el candidato Maduro. Es una decisión por el futuro de mis hijos, de mi país. Ya estamos cansados de tanto odio entre nosotros los venezolanos», añadió.Pero para Palmira Cáceres, otra ama de casa, «la revolución» de Chávez no tiene reversa y dando vivas al extinto jefe de Estado esperaba votar a las afueras de un centro electoral en la ciudad central de Valencia. «¡Más duro con Maduro!», gritó Cáceres, de 50 años.Maduro, un ex sindicalista de 50 años, llegó a su mesa en el centro de la ciudad acompañado de su compañera Cilia Flores y varios de sus hijos y nietos, mientras Capriles lo hizo poco antes al otro extremo de Caracas.A Maduro, que oficia de presidente encargado de Venezuela, también lo acompañaron Rosa Virginia y María Gabriela, dos de las hijas de Chávez, quien falleció de cáncer hace más de un mes. En silencio, las dos jóvenes acompañaron a Maduro y al menos en el caso de María Gabriela se pudo notar que derramó algunas lágrimas.Tras votar, Maduro adelantó que de ser electo no realizará ningún acuerdo con quienes calificó como miembros de la burguesía en alusión a su rival Capriles, a quien llama «burguesito». Maduro señaló que su idea es dialogar con la «clase obrera» y los venezolanos de pie, pero no con las élites.»Aquí no habrá pacto con la burguesía», añadió Maduro, quien dice ser el «hijo» político de Chávez. Por otra parte, destacó que su gobierno está listo para regularizar sus relaciones con Estados Unidos siempre y cuando estén sustentadas en el respeto mutuo.Venezuela expulsó en marzo a dos agregados militares de la embajada estadounidense en Caracas a quienes acusó de incitar a militares a sublevarse. Washington expulsó en reciprocidad a dos funcionarios venezolanos. Venezuela y Estados Unidos carecen de embajadores en sus respectivas capitales desde 2010.»Hoy nuestro voto es para derrotar a la violencia», dijo Capriles tras votar, ataviado con una campera deportiva de la selección venezolana de fútbol, considerada un símbolo de unidad nacional. «No tenga ninguna duda de que hoy gana Venezuela», agregó el opositor.Maduro ha dicho que mantendrá las políticas de Chávez mientras que Capriles promete modificarlas y, por ejemplo, revertir las expropiaciones de tierra.Los altos precios internacionales del petróleo han sido y son una bendición para Venezuela, que sustentan su economía. Chávez gastó 500.000 millones de dólares para reforzar los programas sociales, lo cual se tradujo en una reducción de la pobreza de un 50% a alrededor de 30%.Sus críticos, sin embargo, sostienen que el gobierno ha abusado de esa industria al ordenar a la petrolera estatal PDVSA la distribución de alimentos y el financiamiento de planes sociales descuidando las inversiones necesarias para evitar la caída de la producción y refinación.En las elecciones del 7 de octubre Chávez se impuso con 55,07% de los votos sobre Capriles, quien entonces compitió por primera vez y obtuvo 44,3% de los sufragios. La participación registrada fue del 80,4% de los electores.


