Al mismo tiempo, el país presidido por Bashar al Assad negó cualquier tipo de responsabilidad en los ataques y acusó al Ejecutivo turco de permitir que la zona fronteriza se haya convertido en un centro del terrorismo mundial. En esa misma línea, Hezbollah –organización islamita libanesa- culpó a la «inteligencia internacional» de los atentados cometidos el sábado, por los que ya fueron detenidas nueve personas.Uno de los primeros funcionarios del gobierno turco que se refirió a las explosiones fue el ministro de Asuntos Exteriores, Ahmet Davutoglu. «Nadie debe poner a prueba nuestras fuerzas», advirtió Davutoglu, quien solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU «adoptar medidas» y «asumir una postura clara» frente a los ataques. El ministro, además, volvió a cargar contra el gobierno sirio y responsabilizó al presidente Bashar al Assad de los «crecientes riesgos de desestabilización en la región».En ese sentido también se expresó el viceprimer ministro turco, Besir Atalay. «Una organización terrorista vinculada a la inteligencia siria está detrás del ataque. Hasta ahora nueve personas han sido detenidas. Todo esto se determina por sus declaraciones y confesiones», dijo Atalay.En respuesta a la acusación, el ministro de Información sirio, Omran al Subi, rechazó que su país esté vinculado con las explosiones de los dos coches bomba. «Nadie tiene derecho a formular acusaciones falsas. No es esta la conducta del gobierno sirio», dijo Al Subi, quien aseguró que el Ejecutivo turco es el verdadero responsable a nivel moral y político de lo que sucedió en la frontera, ya que convirtió la zona en un escenario ideal para el desarrollo del terrorismo internacional. Además, criticó al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, a quien pidió la renuncia y llamó «asesino y carnicero».Hezbollah, aliado del gobierno sirio, también se refirió a los atentados del sábado. En un comunicado, el grupo chiita libanés calificó los ataques como «odiosos» y aseguró que «llevan la marca de la inteligencia internacional, que busca desestabilizar y crear la discordia» en los diferentes países de la región. Según Hezbollah, este tipo de atentados terroristas son parte de «una serie de crímenes similares que afectan a inocentes en más de un país árabe e islámico y que sólo pueden ser apoyados por criminales».Los ataques del sábado en la provincia fronteriza de Hatay, que tiene unos 60 mil habitantes, fueron los más mortíferos en suelo turco desde el comienzo del conflicto en la vecina Siria, en marzo de 2011. Además de las 46 muertes, se registraron más de 100 heridos, de los cuales 55 todavía están hospitalizados. Según datos oficiales, las explosiones causaron una enorme devastación en la localidad, dañaron más de 60 vehículos y un total de 121 viviendas. Horas más tarde, una tercera explosión extendió el pánico en la ciudad, aunque poco después se supo que, en realidad, había sido un accidente que provocó el estallido del depósito de combustible de un vehículo.
Turquía pidió a la ONU que condene los atentados
Después del doble atentado que provocó 46 muertos en la provincia de Hatay, el gobierno de Turquía pidió a la ONU la adopción de medidas y la asunción de una postura clara en torno al hecho, ocurrido en la frontera con Siria.

