El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, defendió hoy la política de empleo en el país al participar de la sesión plenaria de la 102 Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) que se realiza en Ginebra.
«El país cambió en diez años indiferencia gubernamental por inserción laboral, deterioro de los salarios por potentes negociaciones colectivas, abandono de los jóvenes, jubilados y niños por políticas, acciones y leyes concretas que los defienden, discriminación sobre algunos colectivos laborales por equiparación de derechos y la justificación de la cultura de explotación por el combate contra el trabajo esclavo e infantil», puntualizó el funcionario comparando con la política anterior.
Lo marcó desde Ginebra en sesión plenaria en representación del gobierno argentino, Tomada y agregó que «El `Informe del Trabajo en el Mundo 2013` de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destacó los avances y esfuerzos de la Argentina sobre los salarios, el empleo y la protección social» y reconoció en ese sentido «el acompañamiento de todo el movimiento obrero organizado».
«Aquellos que quieren instalar un panorama frágil de la situación laboral argentina se equivocan. El país logró un cambio fundamental a nivel de estructura ocupacional, que muestra solidez y estabilidad. Se observa en los niveles de trabajo registrado, que creció otra vez en los últimos meses, y en la capacidad adquisitiva de los salarios, alcanzada en los últimos diez años», afirmó Tomada.
Sin embargo el ministro reconoció que «queda mucho por hacer sobre desarrollo económico-social, para lo cual debe continuar la inversión en innovación tecnológica e inclusión, prevención de la salud, seguridad y combate a la precarización, pero se alcanzaron ya logros en la condición social, que nadie puede negar sin falsear los hechos».
Tomada afirmó que «en todos los Foros la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reclamó coherencia a los organismos internacionales» -Organización Mundial del Comercio (OMC), Banco Mundial (BM), Fondo Monetario Internacional (FMI), G-20-, «ámbitos en los que la OIT debe trabajar y ser escuchada para concebir un mundo sustentable, un futuro para nuestros hijos y sus hijos y las generaciones futuras, un mundo de paz y una sociedad de trabajo».
Al referirse a la situación regional, el ministro sostuvo que en América del Sur «se vive un momento inédito, una etapa signada por el crecimiento, pero por sobre todo por la paz y la inclusión social».
«Es un nuevo clima de época en materia de políticas públicas, de inserción mundial, empleo y producción, luego de las nefastas consecuencias del neoliberalismo de los `90», consideró y añadió que «los rasgos centrales, comunes, se asientan en la recomendación del Estado como articulador con la sociedad y la economía y, en particular, con la administración de los recursos naturales y factor de integración nacional y social».
Ante los delegados de los 185 países miembro de la OIT, aclaró que «el nuevo proceso regional, rico y plagado de contradicciones y desafíos, fue atravesado en los últimos años por la mayor crisis política, económica y social capitalista que se recuerde desde los `30, en una etapa de fuerte globalización financiera, en la que el Estado de bienestar profundiza su debilitamiento».
Tomada se lamentó de que en Europa «las políticas de austeridad posicionen en primer plano el equilibrio fiscal con las iniciativas monetarias, en desmedro de las estrategias sociales, el empleo y la supervivencia de las empresas», y señaló que debe ubicarse en el centro de las políticas públicas el empleo, que permite inclusión».
«Lo que permite inclusión y cohesión social es el empleo, porque no hay economía ni democracia sostenibles si no se genera trabajo de calidad o no hay un piso de protección social», definió.
«Ello requiere de Estados presentes, proactivos, que creen condiciones para la inversión, la innovación, la mejora de la productividad; empresarios que puedan y quieran invertir en la economía real y abandonen la especulación financiera y sindicatos fortalecidos, responsables y comprometidos con el bienestar colectivo», puntualizó el ministro.
Asimismo Tomada reconoció la designación de la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, en la presidencia de la Comisión de Aplicación de Normas, «un mecanismo permanente y esencial en el sistema de control y supervisión de las normas de la OIT», puntualizó.
También afirmó que el organismo laboral tiene «un gran dinamismo en dos niveles: una agenda actualizada que refleja las transformaciones por las que atraviesa el mundo del trabajo y el desafío y necesidad de realizar cambios en su estructura organizacional para que responda a las nuevas tendencias y necesidades de los mandantes».
Según él, está «satisfecho» por haber logrado con el consenso de trabajadores, empleadores y gobiernos «el tratamiento de los temas sometidos a la Comisión de Aplicación de Normas, que retomó de esa forma», a diferencia de 2012, «su funcionamiento».
«Los desafíos no son ámbito de políticas aisladas, laborales y sociales. Se requiere una permanente articulación entre ellas, con el empleo como eje de esa coherencia, porque es el tema de la sociedad y, los salarios e ingresos, hacen emerger de la pobreza, generan consumo, mercado interno, producción y crecimiento», añadió.
Por último, convocó a la OIT a «atrevernos a imaginar, a innovar, a construir también un mundo con más equidad, menos desigualdad y bancos, más producción y empleo y más felicidad».



