Los intensos tiroteos, que comenzaron en la madrugada y duraron hasta el mediodía, obligaron al cierre de escuelas y comercios en este sitio de la empobrecida zona norte. Y despertaron serios temores sobre la seguridad en esta zona «caliente», muy próxima a la favela Varginha, en el Complejo Manguinhos, que será próximamente visitada por el papa Francisco cuando venga a la Cidade Maravilhosa para participar de la Jornada Mundial de la Juventud, entre el 22 y el 28 de julio.
Ubicada frente a la Isla del Fundão, donde se levanta la Ciudad Universitaria, la favela Nova Holanda es paso obligado para los viajeros que llegan a Río por el aeropuerto internacional Tom Jobim y se dirigen a la turística zona sur o al centro, ya que es atravesada por la autopista Linha Vermelha o la avenida Brasil.»Fue una operación policial truculenta», denunció Jailson de Souza, director de la organización no gubernamental Observatorio de Favelas, que tuvo su sede allí atacada por una bomba de gas lacrimógeno.
Los choques empezaron luego de que anteanoche, tras una pequeña protesta de unas 300 personas que habían ido a manifestarse a la plaza central del vecino barrio de Bomsucesso. Al regresar, una banda de delincuentes y narcotraficantes aprovechó la muchedumbre para generar confusión y comenzar a saquear tiendas y robar a autos que pasaban por allí tirándoles piedras para que se detuvieran.
Agentes del Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE), de la policía militar, fueron enviados a la zona y en el primer enfrentamiento con los narcotraficantes fue abatido de un tiro en la cabeza el sargento Ednelson Jerónimo dos Santos Silva.
Más tarde, descendieron sobre la comunidad unos 400 efectivos, incluidos soldados de la Fuerza Nacional, que tuvo parte de sus hombres desplegados en Río para garantizar la seguridad durante la final de la Copa de Confederaciones, este domingo en el estadio Maracaná.
En el fuego cruzado entre los narcotraficantes y las fuerzas de seguridad murió también un habitante de la favela, mientras que el resto fueron identificados por la policía como pertenecientes a la banda criminal. Pese a los éxitos logrados en el proceso de pacificación de varias favelas cariocas, el Complejo da Maré continúa siendo uno de los lugares más peligrosos de Río, en constante disputa entre las tres principales bandas de narcos.



