El juez federal de Reconquista, de Santa Fe, Aldo Mario Alurralde mediante resolución judicial autorizó la ablación y trasplante de un riñón entre dos personas no emparentadas pero que las unía un estrecho vínculo de amistad y convivencia en común.
La receptora del órgano padecía de una insuficiencia renal crónica severa, con tratamiento hemodialítico, y se encontraba en un estado crítico, en virtud de los años que transcurrieron desde que comenzó con sus problemas renales y la hemodiálisis sin poder recibir la asignación de un órgano pese a estar en lista de espera del INCUCAI.
A diferencia de la donante, los familiares directos de la receptora no poseían un grupo sanguíneo compatible para donarle un riñón.


