En el año 2002, cuando Tiger Woods visitó la Argentina, la compañía de seguros que se ocupó de la cobertura del golfista, exigió como condición excluyente que se instalaran pararrayos en todo el perímetro del Buenos Aires Golf. Esto que en principio muchos no comprendieron, en realidad tenía sustento lógico.Ya se sabe que las descargas eléctricas son más frecuentes de lo que se cree, pero tratándose del número uno del mundo no podían quedar riesgos latentes.En el mercado se consiguen dos tipos de pararrayos: los pasivos, llamados Franklin, por Benjamín, su inventor, y los activos, más sofisticados. Los primeros cuestan $200 promedio y se compran en ferreterías. Los segundos se consiguen a $2.500 los nacionales y a 1.500 euros los importados. Instalar un equipo ronda los $1.500.Un pararrayo activo genera un paraguas de protección de cien metros de radio. O sea, lo pueden compartir varias casas. Cristian Bacigaluppi tiene una empresa que instala pararrayos desde hace 40 años y ha colocado, por ejemplo, los sistemas de protección de la cancha de Vélez y de casi todos los shopping de la Ciudad Dice “estár acostumbrado a ver viviendas incendiadas por el efecto de las descargas eléctricas”“ Meses atrás, en una noche de diluvio, mientras miraba un partido de la Selección contra Perú por los Eliminatorias, me agarraba de la cabeza. El Monumental, como la Bombonera, no tiene pararrayos y es un peligro”, dice.Y agrega: “Las tormentas eléctricas ocurren cada 20 días, por lo tanto cada 20 días nos enteramos de casos parecidos a este”, explica, y revela: “Sólo el diez por ciento de la superficie de la Ciudad y del área metropolitana cuentan con cobertura contra descargas”. Actualmente, no se habilita la construcción de una torre si en el proyecto no figuran pararrayos. Pero dice Bacigaluppi “ también hay trampa: muchos proyectistas, ponen los pasivos, cuya cobertura es mucho menor”. La oferta de material preventivo no termina ahí. También, por 60 dólares, se consigue el detector de rayos portátil, ideal para golfistas. Tiene forma de control remoto y funciona simple: cuando se avecina una descarga, una chicharra le avisa al deportista que es hora de largar los palos y buscar refugio.Tal vez tuvieron que morir personas para que tomáramos conciencia de lo peligroso que puede ser un rayo y cómo protegernos.
Lo que hay que saber sobre pararrayos
Se estima que sólo el 10% de la Ciudad y el Conurbano tiene pararrayos.


