Internacionales

Greg Grandin. Traducción de Ana Vallorani

¿Por qué sigue ganando la izquierda en Latinoamericana?

Banderas rojas vuelan en Río y en Montevideo. No sólo Dilma Rousseff ganó en Brasil, sino también en Uruguay Tabaré Vázquez, el candidato presidencial por el Frente Amplio y heredero político de los Tupamaros insurgentes de la década de 1970, le fue mejor de lo esperado en la primera ronda de votación y se predice que ganará la segunda vuelta en noviembre.

Vázquez, ex presidente (Uruguay prohíbe la reelección consecutiva) seguiría al conductor de un destartalado escarabajo, promotor de la legalización del matrimonio del mismo sexo, la marihuana y el aborto, floricultor, dueño de un perro de tres patas, ex preso político y titular renunciante, José Mujica.

 

En Brasil, Dilma se enfrentó a un desafío neoliberal-tecnócrata. En Uruguay, Vázquez, médico de profesión, se enfrentará a un conservador más tradicional en noviembre, Lacalle Pou, hijo de un ex presidente de derecha. La campaña de Pou es notable, ya que es uno de los primeros en América Latina en apostar al estilo controversial de

Richard Nixon, con la esperanza de utilizar el aborto, las drogas y el crimen para tomar el poder. Reuters informa esto desde un partidario de Pou: «Así que ahora estamos matando bebés y el Estado va a vender marihuana», dijo Adriana Herrera, una jubilada de 68 años de edad. «Mi frustración no es sólo con las políticas asistencialistas, sino también con las leyes que han sido aprobadas que son terribles para el país.» El buen uso de la palabra jubilada aquí nos transporta otra vez a los días de juventud de la nueva derecha, al conservadurismo autoritario cursi de los comerciantes con Margaret Thatcher. Pou también promete recortes de impuestos. El perdió, y los primeros sondeos anuncian que va a perder en la segunda vuelta. Pero obtuvo un tercio de los votos.

 

Hugo Chávez fue elegido por primera vez en Venezuela en 1998, lo que significa que llevamos más de una década y media del «giro a la izquierda» de América Latina. Con estas votaciones en Brasil y Uruguay, junto con las recientes reelecciones de Michelle Bachelet en Chile, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, el modelo desarrollista de bienestar social, tanto en su rama «moderada» como «populista», está demostrando una notable resistencia, siguiendo adelante desde su primera generación de líderes: Chávez, Kirchner en Argentina y Lula en Brasil.

 

No es difícil entender por qué: por la economía. Pocos quieren volver al neoliberalismo desastroso de los años ‘80 y ‘90. Mark Weisbrot lo analiza para Brasil. Ben Dangl hace lo mismo para Bolivia. Y dice Reuters de Uruguay: «la economía de 55 mil millones de Uruguay ha crecido un 5,7 por ciento en promedio anual desde 2005. El gobierno prevé un menor crecimiento, del 3 por ciento, para este año, y a pesar de todo, es aún mejor que en los gigantes vecinos como Argentina y Brasil. El número de los uruguayos que viven en la pobreza ha caído bruscamente a 11.5 por ciento de más de un tercio en 2006. «Quiero seguir con el Frente Amplio que asegura el éxito», dijo Soledad Fernández, una estudiante de 27 años de edad. “Vázquez y Mujica cuidan a las personas vulnerables.»

 

Las elecciones presidenciales de Argentina, que serán dentro de un año, podrían  ser ganadas por la derecha neoliberal. Y el margen de la victoria de Dilma estuvo más cerca de lo que debería haber sido, a pesar de que ella ganó llevando adelante cuestiones de justicia económica frente a la hostilidad del mercado de bonos y la «abrumadora campaña mayoritaria anti-Rousseff en los medios de comunicación», lo cual indica la vitalidad de la izquierda brasileña organizada, en un sentido amplio. La abstención o el anular las boletas no era una opción para muchos activistas críticos del PT, incluidos aquellos que realizaron impresionantes protestas en las calles durante el último año. A diferencia de Estados Unidos, hay algo más que el valor de diez centavos de diferencia entre las opciones presentadas al electorado (¿Clinton frente a Bush, hace la diferencia realmente? Deberían estar en la misma boleta).

 

Con Pou, la derecha ha intentado casi todas las jugadas de su libro para volver a tomar el poder: los tecnócratas neoliberales han fracasado. Los «modernizadores» han fracasado (Sebastián Piñera de Chile, por ejemplo, ganó las elecciones en 2010 por, básicamente, aceptar las premisas sociales y económicas de centro izquierda, posicionándose a sí mismo como un conservador al estilo europeo que no odia a los gays. Su presidencia fue un fracaso, allanando el camino para el regreso de Bachelet). Y los tradicionalistas han fracasado (por un tiempo, el neo-fascista José María Aznar de España estuvo de gira por América Latina, tratando de reunir una alianza católico-neoliberal-anti-musulmana que pudiera competir con el chavismo). Y ahora con Pou los guerreros culturales han fallado (¡crucemos los dedos!). Eso más o menos deja la derecha, con golpes y golpes de Estado, como lo ocurrido en Haití en 2004, Honduras en 2009 y Paraguay en 2012.

 

La incapacidad de la derecha para reunir una coalición y articular una visión más amplia muestra las profundidades a las que la Guerra Fría en Latinoamérica sirvió como algo parecido a un proyecto de supresión de preferencias de los votantes de cinco décadas. Dirigido y financiado por Washington el anticomunismo unió a diversas ramas de la derecha. Sin tal principio organizador la derecha no puede competir electoralmente, al menos por ahora, con lo que los votantes, considerando todas las cosas, quieren: la justicia económica, una vida digna, la paz y el bienestar social.

Fuente: The Nation, EE.UU.