Internacionales

Amenaza el ambiente y la salud en EE.UU. y Europa

El Acuerdo Comercial Transatlántico

Las negociaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea para un acuerdo de libre comercio, que se reanudaron esta semana en Washington, representan una de las amenazas más grandes que hemos visto en nuestras vidas a un mundo ambientalmente sostenible y socialmente justo.

Erich Pica y Magda Stoczkiewicz. Traducción de Ana Vallorani

El acuerdo, conocido como la Asociación de Comercio e Inversión Transatlántica (Transatlantic Trade and Investment Partnership, TTIP), está considerado como el mayor acuerdo de libre comercio bilateral en la historia. Está siendo promocionado como un medio para impulsar el comercio y crear puestos de trabajo; pero en realidad los Estados Unidos ya tienen libre comercio con Europa y viceversa. Los aranceles ya son bajos y el intercambio de bienes y servicios es sólido.

 

Amigos de la Tierra de EE.UU. y Amigos de la Tierra de Europa están profundamente preocupados de que los objetivos de negociación del acuerdo tengan poco que ver con el libre comercio y mucho que ver con el poder corporativo. El TTIP corre el riesgo de ser una asociación de las que tratan de prevenir y revertir salvaguardias democráticamente acordadas en áreas tales como la alimentación y la seguridad química, la agricultura y la energía.

 

Lo que tememos es que las negociaciones en realidad apunten a un debilitamiento masivo de las normas y reglamentos que protegen a las personas y al medio ambiente. Dichas normas son catalogadas como «fricciones comerciales», haciéndolas parecer como una molestia para las empresas que tienen que adherirse a ellas. Por lo tanto, a estas empresas les gustaría verlas eliminadas, independientemente del hecho de que la verdadera razón para la creación de estas normas es proteger los ciudadanos, a los consumidores y a la naturaleza.

 

Amigos de la Tierra de EE.UU. y Europa sabemos lo que es ser socios. Creemos que nuestros gobiernos deben ser socios, también, en la construcción de un futuro más equitativo y sostenible. Pero nuestro análisis básico es que es poco probable que el TTIP haga esto. Por ahora vemos a las corporaciones y a los financieros como los únicos socios. Y ciertamente no vemos a los ciudadanos como socios cuando los detalles de las negociaciones se mantienen en secreto para el público.

 

Las conversaciones de esta semana, al igual que las rondas anteriores, se desarrollarán a puertas cerradas. Los textos de negociación se mantendrán en secreto para el público, pero no para los cerca de 600 representantes de empresas que han sido nombrados «asesores libres» para los Estados Unidos.

 

Más razón para nuestro temor de que se trate de una asociación de beneficios, no una para las personas o el planeta, es la provisión de un mecanismo de «solución de controversias inversionistas-Estado»: tal vez el objetivo más peligroso de la negociación TTIP. Esto le permitiría a las empresas reclamar daños potencialmente ilimitados en tribunales secretos o paneles de arbitraje si sus beneficios se vieran afectados negativamente por las regulaciones ambientales o de consumo. Estos peticiones serían juzgadas ante tribunales de negocios integrados por abogados corporativos, saltando a los tribunales nacionales de derivación y anulando la voluntad de los parlamentos. Incluso los beneficios futuros esperados serían indemnizables.

 

En virtud de otros acuerdos existentes entre inversionistas y Estados, ya están siendo presentadas objeciones a la política ambiental por parte de las compañías petroleras y de gas, las operaciones mineras, la industria nuclear  y los gigantes farmacéuticos, que consideran que su potencial de inversión y los beneficios relacionados están siendo dañados por los cambios regulatorios o de política.

 

Creemos que hay mucho de que preocuparse para los ciudadanos americanos y europeos en estas negociaciones comerciales: no es poco importante la disposición sobre la solución de controversias inversionistas-Estado. También están en juego las normas sobre los productos genéticamente modificados, la seguridad alimentaria, los productos químicos tóxicos, los combustibles altamente contaminantes, y muchas otras cuestiones. Las directivas sobre la calidad del combustible de la UE, que perjudican a las arenas petroleras de alquitrán y otros combustibles con una alta huella de carbono, están en la lista negra del Representante Comercial de EE.UU., Mike Froman. Y las medidas de seguridad alimentaria han sido blanco de ataques como obstáculos al comercio, incluidas las restricciones a las importaciones de carne de vacuna tratada con hormonas de crecimiento, pollo lavado en cloro y carne producida con estimulantes de crecimiento.

 

Amigos de la Tierra en Europa y Estados Unidos están decididos a alertar a los responsables políticos y al pueblo sobre el engaño y el peligro en el curso actual de las negociaciones TTIP. Estamos pidiendo que se ponga fin al secretismo. La gente, no las corporaciones, deben determinar el futuro de la economía transatlántica, incluyendo qué tipo de futuro queremos para nuestros hijos.

Fuente: The Huffington Post, EE.UU.