Anoche se disputó en Mendoza el segundo superclásico del verano, que definía la Copa Luis Nofal entre los dos equipos más importantes del país. Y como suele suceder cuando dos conjuntos se enfrentan con pocos días de diferencia, no cambió mucho en los planteos tácticos de Boca y River, tampoco el trámite del partido e, incluso, hasta se parecen mucho los dos tantos que abrieron el marcador, producto de sendos centros desde la derecha.
Si en algo se diferenció este partido del disputado en Chaco, es que ambos equipos estuvieron más serenos y no se «calentó» desde el comienzo. Boca demostró en cada pelota que no tenía ningún apuro y que el gasto lo iba a dejar para su rival. Con un manejo criterioso de Erviti y Somoza más el acople de los volantes, los de Julio Falcioni presionaban para recuperar pero luego no tenían profundidad para llegar.
Del lado de enfrente, a falta de la expulsión de Alejandro Domínguez -que casi sentenció al millonario en el partido de ida- una lesión muscular de David Trezeguet apenas comenzado el partido obligó a la entrada de Rogelio Funes Mori, con un peso diferente dentro del área. Igualmente, River explotó el carril derecho con un incansable trabajo de Carlos Sánchez, quien no paró de ir y generó las situaciones más claras con sus centros.
Pasaban los minutos y River no lograba acorralar al rival, más bien parecía que era Boca quien dejaba que los de Matías Almeyda tengan la pelota y choquen con su propia falta de precisión en los últimos metros. Pero a los 28, una mala salida por izquierda y la buena presión ejercida por Chávez derivó en el excelente centro de Ledesma quien asistió a Mouche para clavar el 1 a 0.
River respondió rápidamente con un centro de Sánchez que Cavenaghi conectó fuerte pero sin acertarle al arco. Esos dos minutos fueron una nueva radiografía del partido: Boca la tuvo y no perdonó mientras River desperdiciaba lo poco que generaba.
En el complemento Mouche podría haber puesto el 2 a 0 pero Vega adivinó su definición por arriba. De ahí en más, Boca se paró casi sobre la línea de su área y defendió la ventaja durante todo el segundo tiempo. Los millonarios, que intentaron siempre por el lado de Sánchez, fallaron todas, agrandando la figura del arquero uruguayo Sebastián Sosa, quien sobre el final desvió un potente remate del ingresado Ríos.
Para Boca quedó la satisfacción de volver a poner de rodillas a su clásico rival, mientras que River ingresó en su semana previa al debut del 2012 frente a Almirante Brown, por la 19na fecha del Nacional B que reanuda su calendario el próximo fin de semana.


