Por Julie Pace. Traducción de Ana Vallorani
La presidente de Brasil, Dilma Rousseff, anunció el martes que iba a posponer una visita oficial a los EE.UU. el próximo mes como protesta por un programa de espionaje estadounidense que ha apuntado agresivamente tanto al gobierno como a los ciudadanos de su país.
La decisión de Rousseff profundizó las repercusiones mundiales para Obama de las revelaciones sobre los programas de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que también han enfurecido a muchos estadounidenses. El anuncio también se produce en medio de las críticas por la agitación pública de Obama sobre la amenaza de una acción militar de EE.UU. contra Siria.
Algunos analistas de política exterior dicen que tales cuestiones plantean preguntas acerca de la posición de Obama en todo el mundo.
“El verdadero problema es, ¿cómo afecta esto a la influencia estadounidense en el mundo?» dijo Carl Meacham, director del programa de las Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.» ¿La influencia estadounidense ha caído unos niveles como resultado de esto? » Él llamó a la acción de Rousseff «casi inaudita.»
Rousseff dijo que no estaba cancelando completamente su viaje, sino posponiéndolo. La Casa Blanca retrató el aplazamiento como una decisión conjunta alcanzada entre los dos presidentes que finalizó en una llamada telefónica el lunes a la noche.
«Ambos esperan esta visita, que celebrará nuestra amplia relación», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. «Ciertamente estamos reconociendo las preocupaciones que estas revelaciones han generado en Brasil y en otros países.»
Durante sus viajes al extranjero estos últimos meses, Obama ha sido perseguido por las críticas a los programas de espionaje del gobierno. Mientras que la ira ha sido particularmente intensa en privado, con la protección de Europa, Rousseff también se ha indignado por las revelaciones de que los EE.UU. interceptaron las comunicaciones con sus asesores.
Los documentos clasificados filtrados por el ex analista de sistemas NSA Edward Snowden también mostraron que la NSA ha hackeado la red informática de la empresa estatal brasileña de petróleo Petrobras y que la agencia recogió datos sobre los miles de millones de correos electrónicos y llamadas telefónicas que circulan a través del país, un importante centro de cables de fibra óptica transatlántico. Las revelaciones se suman a las sospechas de larga data de Brasil sobre el gobierno estadounidense.
Las preocupaciones políticas nacionales claramente contribuyeron en la decisión de Rousseff de posponer su viaje a los EE.UU. Ella está enfrentando una pelea por la reelección el próximo año que se hizo más competitiva tras las protestas contra el gobierno en todo el país en junio. Desde entonces ha repuntado en las encuestas, pero no podía darse el lujo de parecer débil frente al programa de espionaje EE.UU. que enfureció a muchos de sus electores.
Tim Ridout, miembro del German Marshall Fund en Washington, dijo que la líder brasileña también estaba tratando de mostrar su fuerza en el escenario mundial.
«Veo esto en parte como una forma para Brasil de ejercer su influencia y decir: ‘Podemos plantarnos frente a los Estados Unidos y hacer contrapeso’», dijo Ridout.
También se han planteado preguntas acerca de la influencia de EE.UU. con Obama durante el debate sobre un ataque con armas químicas en Siria. El presidente se esforzó por obtener el apoyo internacional para un posible ataque militar contra Siria, y luego fue rescatado cuando Rusia lanzó una opción diplomática de último momento para resolver la crisis.
Los asesores de Obama discuten la idea de que el debate sobre Siria indique una disminución de la influencia estadounidense, diciendo que el plan de Rusia para despojar a Siria de sus arsenales de armas químicas sólo surgió a causa de la amenaza de una acción militar de EE.UU.
A principios de este mes, fue Obama quien canceló un viaje (a Moscú) debido al papel de Rusia en el asunto de la NSA. Rusia concedió asilo temporal a Snowden, quien fugó la información de la NSA, pese a los pedidos de la Casa Blanca de que se lo devuelvan a los EE.UU. para enfrentar cargos de espionaje.
La visita de Rousseff a los EE.UU. fue anunciada en mayo, pocas semanas antes de que se hagan públicos los programas de la NSA. La Casa Blanca, que ha estado tratando de profundizar los lazos con el económicamente creciente Brasil, planeaba honrarla con una visita de Estado llena de solemnidades.
Rousseff habría sido el primer líder brasileño en ser honrado con una visita de Estado a los EE.UU. desde 1995.
La presidente brasileña había estado amenazando desde hace semanas con cancelar su viaje a Washington. La Casa Blanca ha realizado importantes esfuerzos para intentar que cambie de opinión. Obama habló con Rousseff en detalle en el marco del Grupo de los 20 en San Petersburgo, Rusia, a principios de este mes y la asesora de seguridad nacional Susan Rice trató de mitigar los daños durante las conversaciones con el canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo.
Tas su reunión con Obama en el G- 20, Rousseff dijo que Obama le prometió respuestas sobre los programas y le dijo que no quería que cancelara su viaje. Sin embargo, ella afirmó que espiar a un país amigo es incompatible con las alianzas democráticas.

