Internacionales

Traducción de Ana Vallorani

Cierre a las puertas traseras de la N.S.A

En 2006, una agencia federal, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, ayudó a construir un sistema de codificación internacional para ayudar a los países y a las industrias a defenderse de la piratería informática y del robo.

Sin el conocimiento de los muchos usuarios del sistema, una rama diferente del gobierno, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), insertó en secreto una «puerta trasera » en el sistema que le permitía a los espías federales destapar los datos que se codificaban utilizando esta tecnología.

 

Los documentos filtrados por Edward Snowden, el ex contratista de la NSA, dejaron claro que la agencia nunca se ha encontrado con un sistema de codificación que no haya tratado de penetrar. Y con frecuencia intenta tomar el camino más corto. Debido a que la criptografía moderna suele ser muy difícil de quebrar, incluso utilizando la fuerza bruta de las poderosas supercomputadoras de la agencia, ésta prefiere colaborar con las grandes empresas de software y los autores del cifrado, para conseguir un acceso oculto integrado en sus sistemas.

 

The New York Times, The Guardian y ProPublica informaron recientemente que la agencia tiene ahora acceso a los códigos que protegen a los sistemas bancarios y de comercio, a los secretos comerciales y los registros médicos, y a los correos electrónicos y mensajes de chat de Internet de toda la gente, incluidas las redes privadas virtuales. En algunos casos, la agencia presionó a las compañías para que les den acceso: como The Guardian informó a principios de este año, Microsoft proporcionó el acceso a Hotmail, Outlook.com, SkyDrive y Skype. De acuerdo con algunos de los documentos entregados por Snowden a Der Spiegel, la NSA también tiene acceso a la codificación que protege los datos en iPhones, y en teléfonos Android y BlackBerry.

 

Estas puertas traseras y rutas de acceso especiales son una idea terrible, otro ejemplo de extralimitación de la comunidad de inteligencia. Las empresas y personas están poniendo cada vez más sus datos más confidenciales en los servicios de nube de almacenaje, y necesitan contar con garantías de que sus datos estarán seguros. Saber que el cifrado se ha debilitado deliberadamente socavará la confianza en estos sistemas e interferirá con el comercio.

 

Las puertas traseras también remueven las expectativas de privacidad que los individuos, las empresas y los gobiernos tienen en las comunicaciones ordinarias. Si las puertas traseras están integradas en los sistemas de la NSA, ¿Quién puede decir que las agencias de espionaje de otros países – o hackers, piratas y terroristas – no podrán descubrirlas y explotarlas?

 

El gobierno puede obtener una orden judicial y entrar en las comunicaciones o datos de cualquier persona o empresa sospechosa de infringir la ley. Pero la abrumadora capacidad de todos para utilizar el cifrado está yendo demasiado lejos, al igual que la NSA ha sobrepasado sus límites al recolectar los registros telefónicos de todo el mundo en lugar de limitar su enfoque a los sospechosos reales.

 

El representante Rush Holt, demócrata de Nueva Jersey, ha presentado un proyecto de ley que, entre otras disposiciones, prohíbe que el gobierno obligue a los fabricantes de software a insertar formas integradas de eludir el cifrado. Se merece el apoyo del Congreso completo. Mientras tanto, varias empresas de Internet, como Google y Facebook, están construyendo sistemas de codificación que serán mucho más difíciles de penetrar por la NSA, obligados a asegurar a sus clientes que no son un socio secreto del lado oscuro de su propio gobierno.

Fuente: The New York Times, EE.UU.