Independiente no tuvo un buen arranque de temporada, viajó a Japón con la ilusión de volver a ser el «rey de copas» y traerse la Copa Suruga Bank, un trofeo de poco prestigio -en el partido se podían hacer siete cambios- que le daba la chance de sumar otra estrella internacional en las nutridas vitrinas del equipo de Avellaneda.
Sin embargo, el Rojo no tuvo casi nunca el control del partido. Empezó dormido y cuando quiso reaccionar ya perdía con el gol en contra de Battión. Se puede argumentar la falta de competencia de Independiente -a diferencia del equipo japonés que ya está jugando su Liga- par explicar el pobre desempeño del conjunto dirigido por Antonio Mohamed. Igualmente, Eduardo Tuzzio al cierre del primer tiempo, mandó a la red una pelota que quedó en el área, puso el 1 a 1.
El comienzo del complemento mostró lo mejor de Independiente, que salió a marcar el segundo, se hizo dueño de la pelota y tuvo a un Facundo Parra inspirado, que apiló rivales y puso el 2 a 1. Sin embargo, apenas 10 minutos más tarde, Jubilo empataría gracias a Tomoyuki Arata, quien volvería a dejar el partido igualado, resultado que sería definitivo.
Los últimos 30 minutos mostraron al equipo japonés más incisivo y peligroso, vertical en su juego, mientras el Rojo intentaba que la tenga Patricio Pérez -se ilumine- y le de la victoria. No llegó el gol para ninguno (ambos tuvieron chances claras, sobre todo los nipones, que hicieron revolcar varias veces a Hilario Navarro) y el partido se fue a penales.
Allí fueron más precisos los japoneses, Kobayashi, Yamaha, Komano y Fujita convirtieron (erró Nasu) mientras del lado argentino sólo acertaron Nuñez y Parra, ya que fallaron Pellerano y Báez.
Ahora Independiente deberá regresar -debutará en el Apertura recién en la segunda fecha- y tendrá otro desafío internacional por delante, la Recopa Sudamericana, en la que deberá vencer al Inter de Porto Alegre (campeón 2010 de la Libertadores) primero como local y luego en Brasil.


