La Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) indicó en un comunicado que esta semana, el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) presentó en la Feria del Libro su informe anual sobre derechos humanos.
“El kirchnerista organismo, presidido por el Horacio Verbitsky, principal asesor gubernamental en la materia, y, hoy, verdadero ministro de seguridad en las sombras, afirma que los avances son notorios con respecto, una vez más, a los juicios a los genocidas de los ´70, pero muestra preocupación por el alto grado de prisionización y las condiciones de la ¿vida? Carcelaria”, señalan.
Al respecto denuncian que “hay mucha gente en las cárceles argentinas, en eso estamos de acuerdo. ¿A qué sectores de la sociedad pertenece la enorme mayoría de la población carcelaria? Lógicamente a la clase trabajadora. ¿Quién es el responsable de las prisiones? El gobierno nacional, principalmente, y los gobiernos provinciales. ¿Cuáles son las condiciones en las que viven los presos? Paupérrimas: hacinamiento, falta de higiene, mala alimentación; sumado a eso está el continuo maltrato de los guardacárceles: torturas, bailes, violaciones, cuando la situación no llega directamente al asesinato, sin contar cuando el mismo servicio penitenciario usa a los presos para salir a «trabajar», o sea robar para ellos. ¿Cómo se puede pensar que lugares así sean de reinserción en la sociedad? En lugar de eso, son depósitos inhumanos, donde el que entra no puede aprender otra cosa más que a odiar a la sociedad que lo dejó ahí”.
“Recordemos que, como demostramos todas las semanas a través de este boletín, los policías que nos asesinan un pibe por día con el gatillo y las torturas en centros de detención son sobreseídos o en los pocos casos que son condenados, reciben penas ridículamente bajas o directamente se los premia con el arresto domiciliario, que dicho sea de paso, tampoco cumplen”, expresan y se preguntan “¿Qué pasaría si se aplicara el mismo criterio que aplican jueces y fiscales a los policías con el resto de la población? Simplemente tendríamos que importar presos, ya que las cárceles estarían vacías. Esto es lo que nos muestra a las claras cual es la función que cumplen las cárceles. Esa función de control social que cada tanto estalla como una olla a presión”.
A su vez manifiestan que “sin tener en cuenta todo esto, o, más bien haciendo la vista gorda a todo esto, el CELS presentó un libro en el que propone una serie de reformas para, entre otras cosas, bajar la cantidad de presos en las cárceles. Esto, ante la mirada del garantista Zaffaroni, que bien sabe cual es la situación de los presos en Argentina, que bien sabe lo que sufren los pibes en los barrios, pero que no le tiembla el pulso al afirmar que en la Argentina los derechos humanos están mejor que nunca.”
“Por esto es que no debemos confiar en estos lacayos del poder. Desde CORREPI denunciamos todo el tiempo que tanto el gatillo y las torturas son políticas de estado, no excesos de algún loquito en la fuerza o resultado de la ‘autonomía de las fuerzas policiales’, como tanto gustan postular actualmente. Las cárceles responden, también, a la misma búsqueda de mantener el control sobre la clase trabajadora, enjaulando como animales a quien le sobra y a quien lucha, como lo demuestran el encierro de presos políticos como la Gallega Germano y el Negro Martino, que estos sinvergüenzas ni siquiera mencionan”, finaliza el comunicado.


