El superclásico, que ganó Boca 2 a 0, se llevó la atención de la mayoría de las coberturas del fin de semana. Es que esos noventa minutos alimentarán las crónicas y los análisis periodísticos de toda esta semana y el gol de Martín Palermo se repetirá una y otra vez.
El partido no fue vistoso ni bien jugado, Boca no pudo hacer prevalecer su juego alrededor de Juan Román Riquelme mientras que, los pocos pasajes futbolísticos de River, pasaron por los pies de Erik Lamela, que no contó con la habilidad para, más allá de alguna gambeta, generar juego en la visita.
Así todo, Boca pegó dos veces en cinco minutos y se quedó con el encuentro. River, que había planteado otro partido (agazapado para contragolpear) nunca logró resolver el enigma de estar dos goles abajo en el marcador. El resultado se dio por decantación, Boca nunca intentó decididamente liquidarlo mientras River no pudo siquiera descontar. Ahora el Xeneize mira la punta y no le parece lejana, mientras el Millonario se asoma peligrosamente a la promoción.
El campeonato igualmente siguió su curso. La gran victoria de Lanús, anoche, sobre el líder Vélez, le dio otro matiz al torneo. Luego de estar dos veces en desventaja, el Granate lo ganó bien 3 a 2 y quedó a cuatro puntos, dejando a Godoy Cruz apenas a uno del Fortín. Un segundo pelotón, donde ahora figuran River y Boca, le agrega pimienta a la definición del Clausura.
La otra tabla, que no da respiro, tuvo como gran ganador de la fecha a Gimnasia, que logró una victoria importante sobre Banfield (2 a 0) y aprovechó las derrotas de Huracán, Quilmes y Olimpo, todos rivales directos. Incluso le sirvió para alcanzar al Globo en el promedio y, por ahora, forzar un desempate por un lugar en la promoción. El partido del próximo domingo ante Vélez será doblemente atractivo en este sentido, el Lobo obligado a ganar para no descender y el Fortín necesitado de una victoria que le permita continuar dependiendo de sí mismo. Restan cinco imperdibles fechas con final abierto.


