El serbio Novak Djokovic se impuso por 6-4 y 6-4 al español Rafael Nadal y se quedó ayer con el Mastes de Roma. El número dos del mundo logró así su segundo título consecutivo en polvo de ladrillo y se perfila como el gran candidato de cara al Abierto de Francia, en Roland Garrós.
El partido, que estuvo demorado por lluvia y coincidió en su horario con el superclásico argentino, mostró a un Djokovic casi infalible, que desplegó un tenis brillante. En el octavo game, el serbio le quebró el saque al número uno del mundo y comenzó a torcer el encuentro a su favor. Si bien no lo pudo cerrar con su saque, Novak volvió a quebrar a Nadal y cerró el primer parcial 6-4 a su favor.
El segundo set se presentó favorable al serbio desde el comienzo, ya que se puso 2-0. Nadal, a pesar de ello logró recuperarse y recuperó la desventaja para igualar el set. Saque a saque llegaron al 5-4 en favor de Djokovic, quien daba algunas señales de cansancio.
Sin embargo, ese sería el último game ya que el serbio devolvió todo y se puso 0-40 para ganar el partido. Después de desperdiciar los tres primeros match points, definió el partido y se quedó con el torneo.
Esta victoria le permite a Djokovic soñar con convertirse en el nuevo número uno del mundo si, en Francia, alcanza la final.



