El Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales aprobó el pasado lunes 12 de marzo un proyecto presentado por los conejeros del FEM! de la mayoría estudiantil (La Mella + independientes). El consejo manifestó en dicho proyecto el “apoyo a las poblaciones de Famatina, Chilecito, Belén, Tinogasta y Andalgalá en los reclamos en lucha por la defensa de la vida digna en un ambiente saludable, en contra de la instalación y permanencia de empresas mineras que saquean los bienes naturales de la región dejando a su paso contaminación y una importante deuda ambiental”, así como el repudio a la privación injustificada de la libertad e imputación de asambleístas detenidos en Catamarca y La Rioja, mediante la represión y la criminalización social. Otro de los artículos manifiesta la necesidad “de un debate amplio, profundo y sincero que comprenda todos los aspectos de la minería a cielo abierto en particular, y del modelo productivo extractivo-exportador en general.”
Por último, el proyecto exige al Consejo Superior de la UBA que se pronuncie en el mismo sentido de dicha resolución aprobada. Ignacio Kotzer, presidente de la FUBA y militante de La Mella, destacó: “Que la facultad de la UBA que contiene la carrera de geología mas grande del país, haya votado en contra de la mega minería nos parece un indicador fundamental. Esto evidencia que la resistencia -no solo de los pueblos intervenidos, sino del país en su totalidad- a este tipo de emprendimientos, no es un capricho ecologista, sino una discusión en torno a un modelo nacional.” Julián Liparelli, presidente del Centro de Estudiantes de Exactas y militante de la Mella, agregó: “En nuestro país hay 121 proyectos en exploración avanzada, y todos corresponden a las mismas 51 empresas. De esas 51, solo dos son de capital nacional y 49 de capital transnacional. Esto es consecuencia de la legislación minera actual, heredada del menemismo, que logró desregular todo el sector minero, creando las condiciones para que las empresas extraigan indiscriminadamente recursos de nuestro suelo. Si a eso le sumamos que producto de la mega minería a cielo abierto, pueden ser contaminados los suelos, el aire, y el agua, dañando no solo los ecosistemas regionales, sino la propia salud de los habitantes; entendemos que el problema no es puntual, y que además requiere una mirada a largo plazo”.

