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¿Impensable? No a la guerra de Malvinas

Supongamos que Margaret Thatcher hubiera hecho caso a los escépticos que, según revelaron sus documentos personales esta semana, la presionaron para encontrar otro camino. ¿Cuán diferente hubiera sido todo?

Editorial. Traducción de Ana Vallorani Fuente: The Guardian, Reino Unido Viernes 22 de marzo 2013   La historia narrativa ama los puntos de inflexión, los momentos que mueven el curso de los acontecimientos de su camino establecido. La guerra de Malvinas es a menudo vista como uno de estos momentos. Supongamos que Margaret Thatcher hubiera hecho caso a los escépticos que, según revelaron sus documentos personales esta semana, la presionaron para encontrar otro camino. ¿Cuán diferente hubiera sido todo? El mito es que las Malvinas le dieron la victoria a los conservadores en la elección general. De hecho, en 1983, el partido obtuvo el 43% de los votos, dos puntos menos que en 1979; pero la oposición estaba dividida y la alianza Socialdemócrata / Liberal casi les quita a los laboristas el segundo lugar. Después de que zarpó el grupo de tareas a las islas, los laboristas defendieron con éxito cinco lugares en el parlamento, y perdieron tres, uno en manos de los conservadores, Glasgow Hillhead con el socialdemócrata Roy Jenkins y Bermondsey con el Liberal Simon Hughes. Las más grandes batallas de Margaret Thatcher se ganaron antes de las Malvinas: los moderados habían sido despedidos en 1981, Norman Tebbit estaba reescribiendo la legislación laboral mientras el desempleo, apenas del 5% en 1979, había aumentado a más del doble en 1981 provocando que  Thatcher declarara que no daría vuelta atrás. El acuerdo Thatcher ya estaba emergiendo. La afiliación sindical estaba cayendo. Pero el pago mantuvo el ritmo de la inflación, la gente podía comprar sus viviendas sociales y el mercado de valores había comenzado su ascenso. No es ganar guerras lo que cambia el curso de la historia, sino perderlas. La derrota en Malvinas marcó un nuevo rumbo en la Argentina, el principio del fin del reinado del terror de la junta. En casa, la guerra de Malvinas no es tanto un punto de inflexión, es más la expresión de la personalidad política de Margaret Thatcher.