Además, Kicillof rechazó los diagnósticos que “hablan del sector automotor como vidriera de una crisis tremebunda que estamos pasando” y destacó que en lo que va de 2014 se patentaron 500 mil vehículos, cifra sólo superada el año pasado y muy por encima de los años anteriores.
El ministro de Economía cree que las casas matrices de las automotrices presionan por los dólares que pueden girar sus sucursales de distintos países, entre ellos la Argentina, porque las economías de origen están golpeadas por la crisis europea.
«Ellos lo que quieren girar son u$s2500 millones al exterior. Dicen que los argentinos les debemos. Pero es un sector que tiene u$s8000 millones de déficit, que salen de las reservas todos los años, y es algo que hacemos con gusto porque es un sector que genera 100 mil empleos o más y además queremos que los argentinos tengan autos modernos», argumentó.
Kicillof aseguró que los empresarios estuvieron «flojos de papeles» en cuanto a los argumentos que llevaron al encuentro que mantuvieron ayer con la presidente Cristina Kirchner. Recordó que el sector creció como nunca en los últimos años y confirmó que el Procreauto continuará con precios congelados hasta fin de año.
El titular del Palacio de Hacienda admitió que puede haber dificultades por la fuerte caída de la demanda desde Brasil pero encontraron a ciertas compañías que quisieron «bombear» los planes del gobierno para reactivar el mercado interno.

