RIO MATANZAA Vasco Roberto Iñigo Carrera, a los compañeros de Caseros.
El Flaco miró para todos los costados, no vio a nadie y entonces sedecidió, sacó el aerosol y en la misma pared del Banco Boston de Floriday Diagonal pinto la P y la v corta.El Perón vuelve quedó escrito como una cachetada en la impecablepared de granito de un banco símbolo de la caída de Perón, pensó el Flacomientras caminaba algunos pasos hacia la cita que tenia con los muchachosde la JP.Las instrucciones eran claras, Perón venía y todos tenían que volvera los barrios a preparar y prepararse para el regreso y las futuras elecciones.El ya había tomado la decisión por eso se encaminaba a esa reunión,tenía que juntarse con el Vasquito porque quería sumarse a la JP de Caseros,un grupito medio independiente medio periférico del PB pero con buenasrelaciones con la UOM Caseros.La reunión fue más o menos rápida, es que con el Vasquito eranamigos desde hace mucho tiempo, peronistas siempre habían sido, perohubo una época que estaban más ocupados en corretear a las chicas depsicología que a otra cosa.Entre bromas y cargadas se acordaron de algunas de ellas, Lavalledecía el Vasquito y el Flaco se retorcía de la risa, Silvita decía el Flaco y elVasquito retrucaba “Bajel arbolado a la catalana” todo acompañado dedos buenos faroles de ginebra y risas y alegrías.Es que tenían motivos para estar contentos, parecía que la luchallegaba a su fin, que al fin Perón volvía a la Patria y aunque sabían que eramucho lo que había que recuperar, mucho lo que había que resolver conPerón en la conducción ya en la Argentina todo era otra historia.Esta bien que ya podían contar algunas victimas fatales en la historiade lucha, algunas desconocidas como las victimas de la Plaza de Mayo olos fusilados de León Suarez otras más directas como Dulce de LecheIbarra, Horacito Staricoff, Bruno Gambareli nombres que al ser nombradosel Vasquito con la ampulosidad que le era característica decía “Presente”y se mandaba un trago de ginebra.Pero nada, ni los pesares, ni las frases provocativas de Lanusse,nada podía disminuir la alegría que tenían, Perón volvía y ahora todo seiba a solucionar.38No importaban las luchas, los actos relámpagos, la alegría por lamuerte de Aramburu, el dolor de Trelew, el velatorio en la sede del PJ enla Av. La Plata, la irrupción de la Tanqueta, las corridas, las desbandadas.El flaco sabía que no todo estaba bien, el se había entusiasmadocuando Perón le encargo a Galimba reunificar a la JP, el concurrió a lasreuniones entusiasmado, se trago la presencia de los Guardianes, de losDemetrios, del Cde O, nada importaba si Perón había dado la orden niGalimba ni nadie podía desconocer la orden, también se mordió los codoscuando la reunificación de la JP termino en un armado de los Montos.No importaba, ahora llegaba Perón y todo se iba a encaminar.Acordaron una reunión del flaco con los otros compañeros de la JPCaseros para mañana a la noche y pare que el flaco que era más bienporteño no se perdiera quedaron en encontrarse a la salida del trabajo delVasquito para llegar juntos.Se despidieron con un abrazo y un beso mientras se palmeaban lasespaldas.Cada cual partió hacia sus cosas.Pasó a buscarlo, como habían quedado, con el Renault 4 por elMuseo donde trabajaba el vasco, mientras viajaban rumbo a Caseros nopodían dejar de comentar todas las novedades políticas.La comitiva que acompañaba al General provoco un intercambiode opiniones que llegó a ser ríspido por momentos, nadie cuestionaba aPepe Rosas o a los ex gobernadores Eloy Camus, Elías Adre, AmadoJuri, Regazzoli, o Julio Romero ni a Guillermo Amarilla a quien reconocíancomo jefe de la JP.“Esta bien que esté Silvana Roth pero que hace un zurdo comoJesús Porto”El flaco riéndose le contestó “Viejo fachistón, también estaCalacce, Fonrouge y hasta Manuel de Anchorena, tenes que entenderque Perón viene en plan de Unidad Nacional, o acaso no sabes lo que ledijo a Solano Lima cuando lo entrevisto en Madrid”El vasco mascullo algo mientras el flaco le contaba la anécdota,anécdota que nadie había verificado pero que recorría los espacios de losmilitantes como verdad rebelada “Solano Lima lo va a ver al General ycuando se acerca a saludarlo le dice General, General ahora me hehecho peronista y Perón lo mira y socarronamente le dice Solano, Solanousted siempre a contramano, Usted se hizo Peronista y yo ahora me hiceArgentino”.Los dos largaron la carcajada mientras estacionaban el Renault enla puerta de la UOM Caseros.39Alrededor de la mesa ya estaban el Tano, al que el Flaco lo conocíade otras reuniones, una morocha de buen porte con el pelo atado en unatrenza y un poncho rojo que no lograba ocultar sus formas, un muchacho,el único de traje y corbata, una mujer mayor que el vasco presentórápidamente como Delia, un par de la UOM, entre ellos alguien con unapellido como Fabrizi o Fabricio delegado de la Fiat Caseros, y otros aquien el flaco no registro demasiado.Todos le dieron la bienvenida y enseguida comenzaron a hablarsobre la ida a Ezeiza a buscar al General.Uno de los que el Flaco no había se presentó como delegado de laJP y rápidamente pasó revista a la situación política.“Dentro de unos días viene el General, con la llegada de Perónhabremos demostrado a Lanusse que a Perón le da el cuero, pero lamás importante es que habremos desarmado la maniobra de Lanussecon Paladino para tratar de imponer el Gran Acuerdo Nacional”“Esta bien compañero” dijo la morocha del poncho pero que pasócon la reunión de Cafiero con Lanusse, esa también fue una maniobraa espalda del General”“Eso fue aclarado por el mismo Cafiero, el concurrió a hablarcon Sajón para arreglar el regreso de Perón y trataron de engancharloen una operación en contra de Perón y los sindicatos” dijo uno de losmuchachos de la UOM Caseros.El otro salto a respaldarlo mientras decía “Es fácil acusar acualquiera de traidor, ahora hablan de la burocracia sindical pero bienque venían a los sindicatos a buscar guita y cuando se la daban nadadecían, bien que aplauden cuando Rucci sale a torearlo a Lanusse”El Flaco interrumpió el debate que se venía y con ánimocontemporizador conmino volver al tema principal, el regreso de Perón.El de traje y corbata tomo la palabra y señaló que había que tenerpresente que a buscarlo al General iba a querer ir todo el mundo, quehabía que prepararse para ir con mujeres y niños, con gente mayor contodo el pueblo peronista.“Un mapa, hace falta un mapa para marcar el recorrido” señaloel vasco, Fabrizio o Fabricio asintió y se dirigió hacia una oficina de donderegreso con un mapa donde aparecía el aeropuerto Ministro Pistarini deEzeiza y los caminos que desde Caseros llevaban allí.Cuando desplegaron el mapa, el Tano, queriéndose hacer elsimpático exclamo “Es como la marcha sobre Roma”, Delia y el gruesolo miraron con cara de no entender pero el que se había presentado comodelegado de la JP, el Flaco y hasta el Vasco lo miraron con cara de40“callate boludo” y sin hacer ningún comentario se enfrascaron en ladiscusión de la mejor ruta.Estuvieron un tiempo, si tal ruta, si tal otra, que esta era mejor parala gente, que aquella al pasar por tal lugar permitía que se sumara lacolumna de tal UB, etc.El tiempo pasaba y antes de tomar una decisión Delia que pocohabía hablado pregunto “La UOM viene con nosotros o va por su cuenta”el silencio se adueño de la reunión, todos concedieron que no era un temamenor, todos clavaron la mirada en los muchachos de la UOM y estosconsientes de que no tenían respuesta solo atinaron a murmurar “todavíano sabemos” la reunión comenzó a languidecer hasta que todoscoincidieron que lo mejor era que se juntaran mañana a la tardecita conmás información y más decisiones.Salieron a la puerta y se fueron despidiendo, el Flaco acerco alvasquito hasta su casa, que dicho sea de paso no quedaba lejos, y partió enel Renault hacia Buenos Aires.Al otro día repitió la rutina, pasó a buscarlo al vasco por el Museo,marcho hacia Caseros y en el camino hablaron sobre la reunión del díaanterior.El Flaco quiso saber quien era el de traje y corbata, un pichón deburócrata definió el Vasco, no pertenece a ningún grupo conocido, se muevecerca de los demetrios pero no es orgánico de ellos, más bien lo consideranun chanta.Ya que estaba lanzado siguió preguntando por Delia, por el delegadode la JP, por los muchachos de la UOM y sobre todo por la morocha.Delia era una militante barrial histórica, peronista hasta la medulacon mucho predicamento en los barrios y no encuadrada en ningún grupo,los muchachos de la UOM eran del grupo de Curto, la morocha estabacerca de los montos, tenía militancia universitaria pero además apoyabaen el barrio a la UB donde estaba Delia y lo más importante no teníapareja, esto dicho sarcásticamente, fue la respuesta del Vasco.Del delegado de la JP lo primero que señalo fue que en Caseros laJP nunca se había reorganizado, que el era más que nada un delegadoformal, nunca nadie le había pedido que mostrara que había venido con elaval de Galimba, en parte porque a la primera reunión los Guardianes y elCdeO se habían retirado y en parte porque a los que se quedaron elmuchacho les parecía simpático y se lo veía trabajador y voluntarioso.A esa altura ya estaban estacionando frente al local de la UOM,esta vez según pudo observar el Flaco se habían agregado otras personaspero ni Fabrizzio ni los muchachos de la UOM estaban.41No bien se sentaron y mientras la ronda de mate aportado por lamorocha daba la vuelta el de traje y corbata ahora en camisa y corbatadesplegó una posible ruta al tiempo que inquiría sobre cuantos calculabanque sería la columna.Otra vez la discusión se centro en si la UOM venía o no con ellos opor el contrario si marchaba en una columna propia.Quedaba claro que Delia y algunos de los que era evidentementeformaban parte de su grupo querían que la UOM Caseros fuera con ellos osino ser ellos los que iban con ellos.Enrique, el delegado de la JP, ponía el acento que no importaba quelos gremios marcharan junto a los barrios, que los barrios tenían suficientedesarrollo político como para marchar solos.Otra vez la reunión comenzó a tensarse, era evidente que no solohabía dos posiciones casi como lo que sucede afuera, pensó el Flaco, parecíaque eran irreconciliables.El Flaco notó como era la línea divisoria, de un lado quienes noquerían hacer ninguna movida por afuera de los gremios del otro quienesapostaban a la organización territorial, organización sobre la cualcomenzaba a ser evidente la influencia de los montos.Cuando el clima era tenso por demás el vasco propuso la alternativade trabajar sobre la base de dos variantes, que viniera la UOM o que noviniera.Pese a lo obvio de la propuesta, todos acordaron en ella, agregandoel delegado de la JP el comentario de que lo que podían hacer ahora eraorganizar la marcha ellos solos y si después se sumaba los gremios ajustabanlos detalles.“Que cuantos micros, quien los conseguía, que la comida, hayque llevar agua, no nos olvidemos de llevar un botiquín “Fueron algunas de las frases dichas, todas merecieron largasdiscusiones, todas merecieron trabajosos acuerdos, hasta que al final sedecidió que teniendo en cuenta que el General llegaba el 17 durante lamañana y que probablemente al ser mucha la gente que lo iba ir a buscartodo la Richiere estaría taponada de transito por lo que se tenía que salira la madrugada del mismo 17.Todos estuvieron de acuerdo, al pasar revista de los vehículos conque se contaba se menciono un Peugeot 404 del Tano y el Renault 4 delFlaco, frente a ello se dijo que el Peugeot fuera de cabeza de la columnadado que al tener techo corredizo permitía que alguien sacara el cuerpopor allí y agitando una bandera argentina fuera rápidamente identificado,al Renault se le asigno el cierre de la columna convirtiéndolo en una mini42ambulancia en donde un practicante (o por lo menos se presentó así) yalguna compañera pudieran prestar los servicios necesarios.En el medio irían los micros que resolvieron serían conseguidospor gestiones que haría el Vasco y el ante la UOM o el delegado de la JPante Galimberti.Acordado eso y quedando en encontrarse a la tarde víspera delgran día se fueron despidiendo, el Flaco junto al Vasco y el Tano entrarona una oficina buscando a alguien del sindicato, tuvieron suerte cuando losque estaban reunidos los identificaron se comunicaron con la direccióndel gremio que los sito en una Pizzería cerca de la estación.Para allí partieron, en la reunión les quedo claro que el regreso dePerón no venía fácil, los milicos se habían puesto locos, se hablaba de unatentado al avión, de que no bien pisara tierra lo iban a arrestar, que Lanussehabía gritado “A mi no me van a hacer otro 17 de octubre unos negritosde mierda”, que frente al fracaso de las operaciones políticas del CoronelCornicelli o los intentos de Elías Sapag de comprar a Perón con cuatromillones de dólares los milicos se habían dado cuenta que Perón eraintratable y que no pensaban entregar el poder al tipo al que habían volteadohacia diez y siete años, que por lo tanto a sangre y fuego iban a impedir elregreso del General.Los muchachos del Sindicato les dejaron claro que ellos iban amarchar con la columna de Lorenzo Miguel, que no tenían problema enque siguieran usando la sede del Sindicato pero que ellos tenían asignadofunciones en la columna de la UOM que calculaban superaría los tres milobreros.Cuando el Flaco les planteó lo de los micros, uno que se identificocomo el Tesorero del Gremio le pasó un teléfono y le dijo llamalo de miparte que dos o tres micros te puede alquilar, decile que después me pase acobrar.Se fueron hasta la casa del Vasco y desde allí lo llamaron, larespuesta no fue buena, del otro lado del teléfono le explicaron que notenían intención de sacar ese día los micros, que se esperaban problemas,que por radio y TV decían que se iba a poner el Estado de Sitio, queaconsejaban a la población no salir ese día y menos transitar en grupo porcalles y avenidas.El Flaco trato de convencerlo y lo único que logro fue un tímidocompromiso de que si no había mucho quilombo mandaba tres colectivosa la puerta del sindicato a las tres de la mañana del diez y siete.No le quedo más remedio que aceptar ese compromiso a mediascuando lo hablo con el vasco, a la sazón ocupado en armar junto a la43Gallega una picadita, este le dijo que no se preocupara porque de últimacopaban un par de micros de línea y listo.Luego de la picada, un par de vinos y un abrazo con la gallega elFlaco se marchó, mientras el cuatro L ronroneaba por las calles de Tres deFebrero no pudo dejar de pensar en el día D, el regreso del Viejo, el retornodel General.Luche y Vuelve la consigna tantas veces gritada, tantas veces pintadaestaba por ser remplazada, se sonrió y se imagino la que venía PerónVolvió.La llovizna había comenzado tal como señalaba el pronostico, elFlaco miro al cielo y fantaseó con un día peronista a pleno sol, igual tampocoimportaba, el futuro ya era, Perón llegaba, organizaba la etapa final, tomabacontacto con su pueblo, hacia retroceder a los militares y se venían laselecciones que el peronismo, como no podía ser de otra manera ganaría enforma aplastante.Después a reconstruir el país, había tanto que hacer, volver aargentinizar las industrias que en la época de Onganía se habíanextranjerizando, recuperar la participación de los trabajadores en la renta,terminar con la marginación y la exclusión de los desposeídos, volver alos niveles de salud que había planteado Carrillo, recuperar la solidaridad,reconstruir al Hombre Argentino como decía Perón en la película de Pinoy Gettino La Hora de los Hornos o En Bases para la ActualizaciónDoctrinaria, volver a poner la Argentina en marcha para lograr una PatriaJusta, Libre y Soberana.Mientras pensaba en eso o decía en voz alta en una frase que a el legustaba en especial “Nadie se realiza en una Nación que no se realiza”se dio cuenta que ya estaba en su casa, se tomo una taza de café y se tiro adormir un rato previo poner el despertador para las 1 de la mañana.No pudo dormir mucho, la ansiedad lo hizo despertarse antes deque sonara el despertador, se dio una ducha rápida y subiéndose al Renaultmarcho hacia la UOM Caseros, marcho a buscarlo al General.La Ciudad no dormía, mientras la recorría rumbo a Caseros violocales con las luces prendidas, grupos en las esquinas, movimientos degente que se agrupaba, algunos con banderas otros con bombos, todos conclima festivo.También vio, aunque le resto importancia movimiento de tropas,de policías, al acercarse a Caseros vio camiones de Campo de Mayoestacionados a los costados de las avenidas, patrulleros que marchaban apaso de hombre.44Cuando llego al local ya estaban muchos de los compañeros otrosvenían llegando, el Flaco se dio cuenta que la alegría inundaba a todos,las discusiones de las otras reuniones habían quedado atrás, apareció Deliacon varias cajas en las que se veía pilas de sanguches que el Flaco adivinode milanesa, alguien del sindicato les entregó unos paquetes de aguamineral, el de traje, ahora había abandonado también la corbata, depositósobre la mesa una misteriosa caja con una gran cruz roja en sus laterales.La conversación era animada, el delegado de la JP dijo que solohabía conseguido un colectivo, el Flaco contó su experiencia con elSindicato y confirmó que la UOM marchaba toda junta, cuando narro laconversación con el dueño de los colectivos pudo ver la decepción en losrostros de todos.El Tano intento levantar el ánimo, “no importa, si hace falta vamoscaminando y las personas mayores se turnan en los coches” Deliademostró una vez más su sentido practico “Entonces hay que avisar queno vengan los chicos ni las personas muy mayores, ya tendránoportunidad de verlo al General”Todos estuvieron de acuerdo, al rato había unas trescientas personasque se arremolinaban frente al sindicato dispuestos a buscar a Perón.Cargaron los sanguches y parte del agua en el Peugeot y los remediosjunto al resto del agua en el Renault, le pegaron una inmensa Cruz Roja al4 L y se prepararon a marchar.Cuando volvieron a entrar uno del sindicato los llamó al Flaco y alVasco y les conto que todo estaba mal, los milicos habían rodeado Ezeizay seguían insistiendo que no pensaban dejar aterrizar al avión DC 8 deAlitalia en donde venía el General.Pero las malas noticias no terminaban ahí, un Guardia Marina, porla suya, por la libre como se decía a quien hacia una acción no planificadase había sublevado y estaba atrincherado en la Plaza de Lomas de Zamora.Las versiones sobre este último hecho eran contradictorias, unosdecían que se había sublevado a favor del regreso de Perón otros que porel contrario que el Guardia Marina era parte de un golpe de los más gorilasde los marinos y que en realidad se había adelantado a un golpe militarque se preparaba para cuando Perón estuviera en Ezeiza.Las versiones eran contradictorias, una parte de la columna comenzóa caminar, rebaso al Peugeot que todavía no había salido porque el Tano quienlo conducía estaba tratando de averiguar que había pasado en Lomas de Zamora.Cuando los que estaban en el sindicato se dieron cuenta rápidamenteabandonaron el local y trataron de recuperar la iniciativa, al Renault no le fuedifícil, solo tenía que esperar que todos empezaran a marchar y ponerse al final.45El Tano, con buen criterio salió marcha atrás, dio la vuelta hizounas tres cuadras y apareció a la cabeza de la columna con la morochaasomando su generoso cuerpo por la ventanilla del techo.Su llegada fue saludada con gritos, canticos y sonar de bombos, talcomo habían acordado lagunas personas mayores se subieron al únicomicro y hacia Ezeiza partió la columna de Caseros.Partió, partió a buscar al General, partió a coronar diez y siete añosde lucha, partió a buscar lo que en el imaginario colectivo era un nuevoamanecer de la patria.Todo esto pensaba el Flaco mientras el Renault avanzaba lentamentey el trataba de no escuchar los pensamientos agoreros del practicante, delde traje y corbata que en las reuniones se había presentado como un granconductor, como un revolucionario de aquellos y que ahora empezaba amostrar temor por la situación que se venía.Caminaron muchas cuadras en la madrugada, cuando todavía nohabían salido de Caseros se les cruzo un patrullero de la Policía de laProvincia, el oficial paro primero al Peugeot, quiso hacer bajar a los delmicro y exigió que el Renault sacara la Cruz Roja que habían pegado en eltecho.Nada de eso fue posible los miembros de la columna se amontonaronalrededor del patrullero, algunos hablaban al mismo tiempo, otros gritabanpor Perón, de golpe un solo grito se escucho “Borombombon,Borombombon, la policía es de Perón” los policías se sonrieron, algunose permitió levantar desde atrás del patrullero los dedos en v, el gritoresonaba en la madrugada “Borombombon, Borombombon, la policíaes de Perón”, “Borombombon, Borombombon, la policía es de Perón”,mientras la presión de los manifestantes sobre el patrullero se hacía másnotoria, el oficial se percato de la situación y se dirigió hacia el patrullero,hablo algo por la radio salió del vehículo y dirigiéndose a la columna lesmandó “Sigan, pero no hagan problemas, marchen tranquilos, a Ezeizano van a llegar, pero la policía no quiere reprimir al pueblo”, dicho locual todos los policías se subieron al patrullero y se marcharon.Los manifestantes se abrazaban y redoblaron sus gritos“Borombombon, Borombombon, la policía es de Perón”,“Borombombon, Borombombon, la policía es de Perón”, de algunosbalcones les arrojaron agua, en otros salieron y los aplaudían, de uno salióuna puteada que fue respondida con un “Borombombon, Borombombon,hoy lo traemos a Perón”, “Borombombon, Borombombon, hoy lotraemos a Perón”.46La columna volvió a organizarse, el Flaco de regreso al Renaultprendió la radio, parte para saber las noticias parte para no escuchar alpracticante que ahora decía que tenía miedo, que no tenía sentido ir aEzeiza, que lo que había que hacer era dar unas vueltas por Caseros yluego desconcentrarse.La Radio no daba noticias tranquilizadoras, los informativosconfirmaban la presencia de Perón en un avión de nombre Giuseppe Verdide la Empresa Alitalia, que ya hacia ocho horas que estaban en viaje, quelas Fuerzas Armadas habían movilizado treinta y cinco mil efectivos másla Policía federal y la de la Provincia de Buenos Aires, que se habíaestablecido un cerco alrededor de Ezeiza con Tanques, tanquetas y hastaartillería con orden de reprimir a quienes intentaran llegar al Aeropuerto.También se trasmitía la posición de distintos dirigentes políticos,la mayoría hablando de la concordia nacional y de la necesidad de lograrla pacificación nacional.En algún momento se dijo que se podía afirmar que Perón tenía unplan alternativo, descender en Uruguay y negociar desde Montevideomejores condiciones políticas.El practicante aprovecho la oportunidad para ratificar su propuestade volver al local y hacer un acto, el Flaco se calentó, lo puteo, lo trato decobarde y le dijo “Dirigente no es quien se proclama sino quien marchaa la cabeza de la gente”.La piba que los acompañaba intervino tratando de calmar lasituación, la mujer mayor que se había subido después del episodio delpatrullero lo miró y le dijo “No se vuelvan, que es nuestra últimaposibilidad” dicho lo cual no hablo más, más aun nadie hablo más.Cuando empezaron a acercarse al cruce con la Richieri un carrier ydos camiones del ejército se cruzaron delante del micro separándolo deuna columna que se había ido disgregando frente al distinto ritmo de marchade sus integrantes.El Peugeot y un grupo de a pie siguió sin percatarse de lo quesucedía, la lluvia arreciaba, ya había amanecido pero no se veía el sol, elmicro quedo detenido a un costado rodeado por soldados, otro grupocomenzó a marchar amenazadoramente sobre el resto de la columna laque viéndolos venir comenzó a dispersarse campo a traviesa.El Flaco vio todo el movimiento y con decisión, haciendo oídossordos a los gritos del practicante puso primera y se mando por debajo dela banquina confiando el la tracción delantera para pasar el badén quehabía a un costado de la ruta.47Por el espejo vio como los soldados hacían dar vuelta al colectivohacia capital, como un grupo se subía a un camión que se preparaba aseguirlo y como el carrier y el otro camión se atravesaban en la rutabloqueándola dispuesto a para a otra columna que se acercaba.El Flaco acelero, paso el badén y se lanzó campo a traviesa haciadonde se imaginaba estaba Ezeiza y sobre todo el General.El camión que supuestamente se preparaba a seguirlo volvió a laruta y se instalo al costado con el motor hacia la Capital.El Flaco siguió por el campo pero ahora trataba de a poco y mientrasmarchaba paralelo a la ruta acercarse a ella para probar de subirse al asfaltoy seguir viaje.En el intento y luego de pasar algunos retenes de tropas sobre laruta vio aparecer un carrier que avanzaba decidido sobre ellos.El Flaco no dudo, miro a la mujer que le devolvió la mirada congesto afirmativo, y sin consultar a los otros acelero sin cambiar el rumbo,el carrier siguió su rumbo, mientras la radio informaba de choques entreel ejercito y manifestantes, el Flaco puso la cuarta y decidido siguió a todala velocidad que el terreno húmedo le permitía, la distancia entre el vehículomilitar y el coche todavía era cercana a los cien metros.Los gritos del practicante eran insoportables, el Flaco no dudo,clavó los frenos y sin un gesto, con voz que no aceptaba replica le dijo“Basta” y abriendo la puerta del acompañante empujo al practicante haciaafuera quien trastabillo y salió corriendo hacia atrás, el Flaco miro a lasdos mujeres y les pidió que se bajaran, la mujer mayor sin decir una palabraaceptó mientras que la compañera del practicante negó con la cabeza y enuna maniobra gimnastica pasó adelante.El Flaco puso primera, el Renault saltó hacia adelante el carriercontinuaba su marcha, sobre la torreta descubierta había aparecido unjoven oficia, el Flaco puso segunda el coche salió arando, el oficial comenzóa gritar “Atrás, atrás”, el Flaco puso tercera mientras gritaba “Viva PerónCarajo”, la piba lo miraba hipnotizada, el cuatro se acercaba al carrier, yaeran menos de cincuenta metros los que los separaban, ahora el Flaco y lapiba escuchaban claramente los gritos del Oficial, “Atrás, atrás…no meobliguen a disparar……no sean cabezas duras…. Perón ya estáaterrizando…..vuelvanse……les juro que no les hago nada……”.El Renault seguía su marcha, el Flaco estaba decidido a frenar elcarrier, nada le importaba, nadie iba a impedir tratar de llegar a verlo alGeneral.El oficial seguía gritando pero el Flaco se percató que ahora la vozya no era autoritaria más aun se percibía una especie de llanto, una congoja48“atrás, atrás….no me hagan esto…..no quiero tirar….. yo también soyperonista…..” el Flaco no dudo le tiró aviesamente el coche al vehículomilitar que había detenido su marcha, el Flaco clavo los frenos y con unamirada cómplice se bajaron rápidamente del Renault y sin hablarcomenzaron a correr por ambos lados del carrier, cuando lo sobre pasaronsiguieron corriendo divertidos del problema que le quedaba ahora al oficial.Corrieron, corrieron tratando de acercarse a donde estaba el General,se fueron alejando de la ruta, ahora sin el coche ya no importaba la ruta,vieron un alambrado que el agua mostraba borroso, se acercaron parapasarlo cuando estaban cerca los recibió el estallido de una granada de gaslacrimógeno.La granada al tomar contacto con la tierra inundada produjo unruido sordo salpicando barro y agua alrededor, el Flaco se dio cuenta queno se iba a sentir mucho el efecto del gas por la lluvia pero si quedabaclaro que por ahí no se podía.Retrocedieron y siguieron corriendo paralelo al alambrado despuésde doscientos o trescientos metros un arroyo que el Flaco no conocía lescortó el paso, se metieron en el curso de agua y con el agua hasta la rodillapasaron por debajo del alambrado.El Flaco miró a la piba y se dio cuenta que había terminado siendola más gauchita, caminaron por el arroyo que en algunos tramos apenasera un zanjón, el agua que no paraba de caer sumado al agua barrosa delarroyo hacía insoportable la marcha, dándole la mano trato de salir, patinouna vez y otra vez, sintió que alguien le estiraba una mano y cuando pudosalir del arroyo vio que estaba en medio de un grupo mediano de personastodas empapadas como el.No se conocían pero los hermanaba el sentido épico de ir a buscarloal General, alguien que era de la zona marcó el rumbo y hacia allí partieron,cansado, mojados, con frio con montones de anécdota que ibanintercambiando mientras que marchaban.El Baqueano informo que no había otro camino que cruzar el RioMatanza, que en esa zona no era profundo aunque con la lluvia debíavenir cargado y sobre todo había que tener cuidado porque solía arrastrarbasura y hasta animales muertos.Nadie se opuso a cruzarlo, todos sentían que si habían llegado hastaahí no los iba a para un rio, “Un rio de mierda” dijo alguien y todosfestejaron mientras seguían marchando.Cuando la orilla del rio se hizo medianamente visible alguien señaloun grupo de la Guardia de Infantería de la Policía de la Provincia queavanzaba con sus escudos y palos, la gente dudo un momento y en ese49momento vieron que por atrás de ellos aparecía un par de camiones delejercito uno de los cuales portaba en su techo una ametralladora de pie.El Baqueano grito “Rajemos hacia la derecha” “No nosdispersemos” pero ya era tarde la gente en su desesperación comenzó acorrer para cualquier lado, inclusive algunos corrieron hacia la policía, ladispersión fue total, el Flaco busco a su compañera, la única que habíaseguido con el del grupo que salió de Caseros a buscar a Perón, no laencontró pero decidido a seguir, seguir hasta poder ver al General.El hizo caso al Baqueano y corrió hacia la derecha, el agua leimpedía ver a su alrededor, sentía el ulular de las sirenas, el estallido delas bombas de gases lacrimógenos, entre la lluvia y la niebla continuo sufantasmagórica carrera hacia la meta, hacia donde estaba el General.Solo, o al menos el creía eso, siguió marchando hacia su destino,alguien se cruzo con el, alguien le dijo que el General había llegado, alguienle dijo que estaba detenido en el hotel de Ezeiza.Sombras fantasmales pero reconocidas como amistosas aparecíany desaparecían, contaban y descontaban, ya el Flaco había perdido el rumbopero no el destino, seguía con la intención de llegar a ver al General aunqueya no sabía para lado quedaba el Hotel.Cruzó charcos, hilos de agua que no pudo precisar si eran un arroyoo solo una marca en el suelo, montículos, algún bosquecito, ya no sabía siel agua caía sobre el o si el era todo de agua.Comenzó a darse cuenta que llegar ya no llegaba, que estaba cercaporque se había tropezado con un línea serpenteante de vallas detrás delas cuales se veía la cara nada amistosa de soldados y policías, comenzó atratar de rodearla para seguir su marcha, su obstinada marcha para ver alGeneral.Caminó, caminó y caminó, la línea de vallas no mostraba ningúnespacio para atravesarla, al fin tomo la decisión el había cumplido, habíaido a buscar al General y aunque no había podido verlo el General estabaen la Patria.Caminó, caminó como un zombi, no tenía la menor idea dondeestaba, todo le parecía desconocido, todo estaba borroneado por la lluvia,ahora que había empezado a recorrer el camino de regreso la mojadura, elfrio, el hambre, el sueño lo iba aplastando.Encontró una ruta, vaya uno a saber cual, caminó por ella de ves encuando se cruzo con algunos policías que no le hicieron caso, otras conalgún camión del ejercito que lo miro con indiferencia, cruzó un puente,vio un cruce de caminos y una estación de servicio se acerco tratando desaber donde estaba.50Monte Grande le dijo alguien lo que para el Flaco sonó a nada“Tengo algo para Caseros” preguntó y la respuesta que obtuvo fuepesimista, haber había pero hoy no circulaba nada, por suerte paró unRenault 12 desvencijado que propuso acercarlo lo más que pudiera, elFlaco acepto contento y se arrelleno en el desvencijado asiento.No pudo evitar dormirse cuando se despertó se dio cuenta que elcoche se había detenido en Santos Lugares agradeció y trastabillando delcansancio, del frio, de lo mojado que estaba hecho a andar hacia Caseros,podía tratar de llegar a su casa pero la verdad que lo del Vasco le sonabacomo el refugio más cercano, además quería saber que había sido de suscompañeros de aventura.Golpeó en la puerta de la casa del Vasco vio la cara de la gallegaquien abrazándolo lo introdujo en la casa, el Flaco perdió conciencia detodo como en una bruma le pareció que alguien lo desvestía, que alguienlo acostaba, que alguien le daba sopa caliente en cucharitas.Se durmió, soñó, tuvo pesadillas, vio al avión de Alitalia volviendoa Europa sin que el General hubiera desembarcado, lo vio al General concadenas, preso, encerrado como un delincuente, se le hizo insoportable lavisión, grito, grito y cuando se despertó vio al vasco y a la Gallega que lomiraban con cara preocupada.Una sola frase le salió de la garganta, una sola pregunta se cuajo enun grito “¿TRAJIMOS AL GENERAL?
Noviembre 2007
Miguel Gómez Sanjaumedel Libro relatos de la Militancia Ed. del Tiempo


