Una muestra artista realizada por nueve artistas se lleva adelante en el edificio de la ex Esma, que por primera vez funciona como centro expositor, para contar problemáticas que se visibilizaron en el campo artístico durante los 90 y que hoy siguen presentes en la vida social argentina.
La muestra denominada «Cuentas pendientes» estará expuesta hasta el 20 de abril en el edificio Cuatro Columnas, de la ex Esma, ubicada en avenida Del Libertador 8151, de lunes a viernes de 13 a 17.
Al respecto, la curadora e historiadora del arte, María Laura Rosa, indicó: «El tiempo pasó y dos décadas más tarde nos encontramos con muchos de aquellos temas aún vigentes. La muestra hace un recorrido histórico con obras para reflexionar en qué lugar nos encontramos como sociedad».
«El espectador no va a encontrar morbo en los objetos, instalaciones y dibujos que integran la exposición. No buscamos angustiar al visitante», aclaró.
Las artistas convocadas para este trabajo colectivo son: Diana Schufer, Claudia Contreras, Ana Gallardo, Magdalena Pagano, Silvia Gai, Nora Aslan, Marta Ares y, las ya fallecidas, Teresa Volco y Silvia Young.
La reconocida artista textil, Aslan, reproduce la obra «Mantel de Cocina», un collage gigante donde se relata la violencia hacia las mujeres.
«Es una escena que simboliza el discurso del golpeador. La pieza está realizada a partir de narraciones que develan pequeñas historias de mentiras y malos amores», resumió Rosa.
Aslan también exhibe «Disectratus», una instalación que simula su propia anatomía, con los nombres de cada parte grabados en metal, utilizando vocabulario médico.
«Muestra cómo fue diseccionado el cuerpo femenino por el lenguaje de la medicina masculina tradicional y de los prejuicios religiosos y científicos», expresó la curadora.
Gai, otra de las artistas textiles y casi bióloga, se dedicó a trabajar los órganos humanos en moldes de siliconas y concluyó su instalación con una técnica personal de crochét y almíbar. La anatomía femenina, también se reproduce aquí, desde los padecimientos.
La serie de cuadros «Womanhouse» de Magdalena Pagano retoma la frase «Lo que nos constituye, nos oprime», atribuida a la filósofa francesa Simone de Beauvoir.
Lo constitutivo de lo femenino como la crianza de los hijos, las tareas del hogar o «lo que permite que la realidad continúe» se ve a través de alfileres en el papel y «nos remite a la labor de hormiga constante de las mujeres», precisó la curadora. Y disparó: «El trabajo doméstico no asalariado es también una cuenta pendiente».
La misma artista muestra «La promesa» donde a través de una pequeña casa de azúcar y otra de plastilina rosa se reflejan los sueños y la construcción del amor romántico prometidos en la infancia.
El aborto clandestino es tratado en la obra de Ana Gallardo, representante en la bienal de San Pablo en 2010.
«Ella utiliza materiales descartables como cucharas, cuchillos, agujas de tejer que históricamente pertenecen al ámbito doméstico pero que, en una situación de desesperación y angustia, se vuelven armas», indicó Rosa.
«Almas» de Contreras pone de manifiesto la violencia del terrorismo de estado con bordados de fachadas de edificios significativos en los genitales de los contornos femeninos. «Uno de esos es el edificio que contiene esta muestra», aclaró la curadora.
Contreras también trabajó `in situ` la violencia de género en los pizarrones de las antiguas aulas del espacio Cuatro columnas.
Schufer se inspira y retoma los dibujos que hacen las niñas tras sufrir un abuso: «son los rastros de un acto aberrante que se busca tapar», señaló Rosa.
Mientras que Volco y Young reflejan en sus obras «las cicatrices del cuerpo y del alma, los conflictos que se gestan en la infancia y se mantienen en la memoria con huellas que acompañan la adultez», enfatizó.
Rosa trabajó estas temáticas en su tesis doctoral de la Universidad Complutense de Madrid, inspirada en las ideas de su mentora, Estrella de Diego, doctora en Historia del Arte del Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York.
La especialista está vinculada a la teoría feminista del arte que -según ella- «cuestiona el discurso blanco, heterosexual, masculino y burgués de la historia del arte tradicional, regulada por el concepto del artista `genio´, que excluye a mujeres, negros, indios y chinos».
«Esta muestra no es feminista porque el arte de género enuncia y denuncia problemáticas, pero no intenta subvertir el sistema». Y concluyó: «a cada uno lo transformará como cualquier obra de arte lo puede hacer».
Para visitas guiadas llamar al 4704-7538.



