«La primera partida de seis observadores de la ONU llegará esta noche y mañana estarán desplegados con cascos azules», dijo Ahmad Fawzi, portavoz del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, quien explicó que este primer envío «se verá rápidamente incrementado con otros 25 o 30 (observadores) de la región y de otras partes».
El despliegue de los observadores está previsto en la Resolución 2024 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada este sábado por unanimidad, con el fin de constatar el cumplimiento del alto el fuego, aceptado tanto por el gobierno del presidente sirio, Bashar al Assad, como por los grupos rebeldes armados.
Esta es la primera resolución que aprueba la máxima instancia de la ONU sobre Siria desde que comenzaran las protestas, en marzo de 2011 -que ya costaron la vida a más de 9.000 personas, según el organismo- después de que China y Rusia vetaran en dos ocasiones textos de condena contra la represión.
La misión, sin embargo, llega en momentos de renovada violencia entre el gobierno y los grupos rebeldes que cruzan acusaciones recíprocas por el incumplimiento del acuerdo y el baño de sangre a que son sometidos los civiles, según informó la agencia de noticias Europa Press.
Fuentes del Ejército advirtieron que harán todo lo necesario para detener las acciones de los «grupos terroristas» responsables de la violencia en el país.
«Las autoridades ejercerán su deber de proteger la seguridad de la patria y sus ciudadanos evitando que estos grupos terroristas sigan con sus agresiones criminales y con sus actos de asesinato y sabotaje contra los ciudadanos y sus propiedades», señaló la fuente militar a la agencia de noticias siria SANA.
Las milicias sublevadas «se han embarcado en una escalada histérica de agresiones contra el Ejército, las fuerzas de seguridad y los civiles» coincidiendo con la entrada en vigor del alto el fuego incluido en el plan de paz de Annan, denuncia la fuente militar citada por SANA.
Este domingo se informó además de la muerte de cinco civiles cuyos cuerpos fueron trasladados desde los hospitales de Damasco y Latakia donde se encontraban hasta el lugar donde fueron enterrados.
El Observatorio de Derechos Humanos (ODDHH), en tanto, denunció que al menos tres personas murieron en la ciudad de Homs, en el centro de Siria, a manos del Ejército, víctimas de un intenso bombardeo al que fue sometida la ciudad.
«Las tres víctimas murieron en los barrios de Jalidiya, Yobar y Qusur», explicó el director del Observatorio, Rami Abdelrahman.
En los dos últimos días el ODDHH informó sobre varios enfrentamientos entre milicianos sublevados y las fuerzas leales al presidente en esos mismos barrios.
Abdelrahman informó además sobre el hallazgo de tres cuerpos por sus propios familiares en la región de Homs.
En tanto, el Consejo Nacional Sirio (CNS), principal órgano opositor, dijo que el despliegue de la misión de observadores de la ONU es un «primer paso importante» para garantizar la protección de los civiles sirios, aunque advirtió a Naciones Unidas de que no sucumba a las maniobras «manipuladoras» de Al Assad.
En un comunicado, el CNS celebra «la primera respuesta política internacional mediante una resolución vinculante a la lucha y a los sacrificios del pueblo sirio», además de suponer «el primer paso importante tomado por la comunidad internacional para garantizar su responsabilidad de proteger al pueblo».
El órgano opositor argumenta que el Gobierno aún no retira por completo el armamento pesado y los carros de combate de las áreas residenciales, tal y como estipulaba el plan de paz y denuncia que las autoridades no permiten la celebración de manifestaciones pacíficas y que la represión no ha cesado en el país.

