Sarah Lazare. Traducción de Ana Vallorani
Desde principios de la década de 2000, la CIA ha estado ayudando en secreto al gobierno colombiano de extrema derecha a torturar, espiar, y matar a por lo menos dos docenas de miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC ) en un programa encubierto con un «presupuesto de miles de millones de dólares negros» aprobado por los presidentes George W. Bush y Barack Obama, según un informe de investigación del Washington Post publicado el sábado.
Basándose en entrevistas con más de 30 ex y actuales funcionarios estadounidenses y colombianos, la mayoría de los cuales hablaron a condición de guardar el anonimato debido a que las operaciones de la CIA están aún en curso, el informe revela un programa oculto que empequeñece el programa público de EE.UU. llamado «Plan Colombia», que se inició en 2001 y ha canalizado más de $ 9 mil millones en ayuda militar a Colombia.
La asistencia en secreto, al margen del Plan Colombia, incluyó el suministro de equipos GPS «que transforman una bomba de gravedad poco precisa de 500 libras en una bomba inteligente de alta precisión», y la participación directa en su uso dirigido a presuntos líderes de las FARC, de acuerdo con el informe.
También incluyó un centro de fusión en la embajada de EE.UU. que monitoreaba la selva e interceptaba las comunicaciones radiales y telefónicas, las que eran luego «descifradas y traducidas por la Agencia de Seguridad Nacional». Los funcionarios estadounidenses también ayudaron al gobierno colombiano a desarrollar sus propios centros de espionaje y programas de informantes.
La llamada guerra contra el terrorismo le dio color a estas operaciones encubiertas. El informe señala que «la CIA también capacitó a interrogadores colombianos para interrogar de la manera más eficaz a miles de desertores de las FARC, sin utilizar las técnicas de ‘interrogatorio mejorado’ aprobadas para su uso en al-Qaeda y posteriormente repudiadas por el Congreso como abusivas».
«Mientras tanto, la otra agencia secreta de EE.UU. que había estado al frente de localizar y matar a al-Qaeda llegó a la escena» dice el informe. «Comandos de élite de JSOC comenzaron periódicas sesiones de entrenamiento anuales y misiones de reconocimiento de unidades pequeñas para tratar de encontrar a los rehenes.»
William Wood, embajador de EE.UU. en Colombia desde 2003 hasta 2007, quien luego realizó el mismo trabajo en Afganistán, dijo en una entrevista con el Washington Post, «No hay ningún país, incluyendo Afganistán, donde tuviéramos más que hacer.»
Fuente: Common Dreams, EE.UU.

