Internacionales

El papa Francisco pidió expandir la justicia social

El Sumo Pontífice recalcó hoy a los jóvenes abandonar la cultura del egoísmo y del individualismo para acabar con el hambre, la miseria y las injusticias sociales durante una visita a la favela Varginha, en la ciudad de Río de Janeiro.

Tras realizar un recorrido a pie por ese barrio pobre de Varginha, Francisco criticó la corrupción y señaló que nadie debe permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo Al hablar a unas 25 mil personas, reunidas en un campo de fútbol de esa localidad, puntualizó que la medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza.»No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano», subrayó.El pontífice destacó asimismo la generosidad del pueblo brasileño, especialmente las personas más sencillas que, pueden dar al mundo una valiosa lección de solidaridad, una palabra, -dijo- con frecuencia olvidada u omitida.Saludó los esfuerzos de la sociedad brasileña para integrar todas las partes de su cuerpo, incluidas las que más sufren o están necesitadas, a través de la lucha contra el hambre y la miseria.El Papa alertó que ningún impulso de pacificación será duradero, ni habrá armonía y felicidad para una sociedad que ignora, que margina y abandona en la periferia una parte de sí misma.»Una sociedad así, se empobrece a sí misma”, enfatizó al recalcar la necesidad de expandir la justicia social, la inclusión en las sociedad de todos para acabar con el hambre, la miseria y las desigualdades.El santo padre hizo igualmente alusión a las multitudinarias protestas ocurridas en Brasil en junio último, donde se demandó por mejores servicios públicos y menos corrupción.Manifestó que los jóvenes a menudo de sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés y pidió a los congregados en Varginha a no desanimarse, y no dejar que la esperanza se apague.Durante su visita a ese barrio pobre de Río el Papa ingreso a una vivienda, compartió con una familia y recibió a un habitante de esa favela, quien calificó de histórica su presencia ahí, donde residen «los olvidados por la sociedad y por el poder público».Previo a este recorrido, el Pontífice recibió las llaves de la ciudad y veneró las banderas de los juegos olímpicos de Río de Janeiro en 2016.