Desde que entró al hospital tardó unos 30 minutos en llegar hasta el lugar en que debía ocupar un sillón grande. Es lo que demoró en saludar y tomar de las manos a decenas de personas que le esperaban: médicos, pacientes, jóvenes, religiosas.Como ha sucedido hasta ahora, una nube de periodistas, fotógrafos y periodistas siguen sus pasos.
El papa se ubicó sobre un pequeña plataforma y se sentó junto a otros sacerdotes. Todos están bajo una lluvia persistente. La gente lleva impermeables o simplemente bolsas de nylon transparente sobre sus cabezas para protegerse del agua.
En la bienvenida al hospital, el obispo del lugar explica lo que se hace en ese nosocomio y adelanta que será inaugurado el centro para convertirlo en un polo importante de atención a los enfermos mentales.Destacan las líneas principales de trabajo para con los necesitados y subrayan las líneas para el diagnóstico que les permite trabajar en red, con otras instituciones, y con el Estado.
El pontífice no se trasladó en el papamóvil, como estaba previsto, a raíz de los ajustes en el protocolo de seguridad que se realizaron tras las fallas registradas en la llegada del Papa a la ciudad.
El automóvil recorrió al trayecto hasta el hospital en medio de gente que se agolpaba en las calles bajo la lluvia.


