Ewen MacAskill. Traducción de Ana Vallorani
Después de unos memorables seis meses, Edward Snowden debería esperar vivir momentos mas tranquilos en el futuro; pero no tan tranquilos como la vida en una cárcel estadounidense de máxima seguridad. En Rusia, desde que huyó de Hong Kong en junio, el especialista en computación de la NSA convertido en denunciante vive en condiciones bastante restrictivas. Por lo menos todavía tiene acceso a internet – crucial para él – aunque el presidente ruso, Vladimir Putin, puso como condición para concederle asilo temporal que no hiciera nada más para avergonzar a los EE.UU.
Snowden ha dicho que ya no tiene los documentos que filtró, que se los ha pasado todos a los periodistas con los que se reunió en Hong Kong en junio.
El 21 de junio, en su cumpleaños número 30, EE.UU. lo acusó de tres cargos, entre ellos dos que rigen bajo la Ley de Espionaje: el robo de bienes del Estado, la comunicación no autorizada de información de defensa nacional, y la comunicación intencional de inteligencia clasificada a una persona no autorizada, con una posible sentencia combinada de hasta 30 años de cárcel. Se podrían agregar más cargos. La pena de muerte también está contemplada en una sección de la ley, pero el fiscal general de EE.UU., Eric Holder, dijo en julio que Snowden no se enfrentaría a la ejecución.
Estados Unidos tratará de «hacer todo lo posible dentro de su limitado poder para apartar de Rusia e intentar llevar a juicio a Edward Snowden en los EE.UU.» , dijo Elizabeth Goitein, co -directora del programa de libertad y seguridad nacional del Centro Brennan en la facultad de derecho de la Universidad de Nueva York. Si tratara de moverse a alguna parte con excepción de Rusia, los EE.UU. llegará muy lejos para interceptarlo, dijo.
Goitein, que ha trabajado en secreto gubernamental y derechos a la privacidad mientras se desempeñaba como asesora del senador demócrata Russ Feingold, presidente del subcomité de constitución de la Comisión Judicial del Senado, predijo que si Snowden tuviera que ir a juicio en los EE.UU., la condena y un larga sentencia eran muy probables: «no creo que se conformen con unos cuantos años en el caso de Edward Snowden. Es probable que se enfrente a un tiempo de cárcel muy significativo.»
¿Cuáles son sus posibilidades frente a un jurado? «La mayoría de los estadounidenses lo ven como un denunciante, pero muchos lo ven como un traidor. Así que sería en verdad muy azaroso», dijo Goitein.
En el pasado, los informantes han tendido a ser tratados con indulgencia. El más famoso en la historia reciente de EE.UU., Daniel Ellsberg, quien en 1971 filtró los papeles del Pentágono que revelaron que el gobierno de EE.UU. había engañado al Congreso y a la gente acerca de sus actividades en Vietnam, también fue acusado bajo la Ley de Espionaje, pero lo absolvieron de todos los cargos.
En 2011, un ex ejecutivo de la NSA, Thomas Drake, enfrentó graves acusaciones, pero fueron retiradas en la víspera del juicio y fue condenado a un año de prueba y de servicio a la comunidad.
Pero el gobierno de Obama está cada vez más duro, como lo demostró con el ex soldado Chelsea Manning, condenado este año a 35 años de cárcel por los cables de WikiLeaks. Goitein dijo que la sentencia de Manning cambió el panorama legal. «La Ley de Espionaje se ha utilizado sólo un puñado de veces para tratar de enjuiciar las filtraciones de información a los medios, y hasta hace poco, el esfuerzo no había tenido mucho éxito. Es por eso que el veredicto y la sentencia de 35 años en el caso de Manning fue un gran avance para el gobierno».
Bajo Obama, ha habido siete juicios, algunos de los cuales todavía están en curso. Jennifer Elsea, una abogada del Servicio de Investigación del Congreso independiente, escribió en un informe reciente: «Un número de otros casos relacionados con cargos bajo la Ley de Espionaje, incluyendo los esfuerzos para extraditar a Edward Snowden, demuestran la política de relativamente línea dura de la administración de Obama con respecto a la acusación de personas sospechosas de filtrar información clasificada a los medios de comunicación.»
Casi no hay protección legal para los denunciantes que divulgan mala conducta o abusos.
Como Goitein, Dinah PoKempner, consejero general de Human Rights Watch, es pesimista sobre las posibilidades de Snowden en un tribunal estadounidense. «Si bien no hay duda de que Edward Snowden tendría reclamos de gran credibilidad en virtud de las normas internacionales de derechos humanos para la protección como denunciante, la ley de EE.UU. no ofrece ninguna protección para aquellos que revelan al público el mal accionar en las áreas de seguridad nacional o de inteligencia», dijo. «No se protegerían sus derechos, y no podría contar con esto como defensa frente a cargos criminales.»
Snowden tiene permiso para vivir, trabajar y viajar en Rusia hasta el 31 de julio del próximo año, aunque es probable que se le concedan extensiones más allá de este tiempo. Sus partidarios en Alemania, que incluyen a miembros prominentes del partido Verde, están presionando para que se le conceda el asilo en el país, teniendo en cuenta el servicio que dicen ha otorgado al revelar la magnitud de la vigilancia, en particular el monitoreo secreto de EE.UU. de la telefonía móvil de Angela Merkel. Pero el gobierno alemán ha dejado claro que se trata de algo poco probable, ya que no lo ven como a un refugiado político.
Uno de los peores escenarios para Snowden es si Rusia, después de algunos años de explotar su presencia con fines de propaganda, decidiera hacer un trato con EE.UU., posiblemente, intercambiándolo por algún ruso de alto perfil en una cárcel estadounidense.


