En enero de 2013, mientras investigaba para un artículo que estaba escribiendo, decidí buscar la cobertura de The Sun sobre las Islas Malvinas y su relación con Gran Bretaña.
Si echamos un vistazo a la página web de The Sun el 10 de enero de 2013 – o, de hecho miramos la portada – se puede leer un artículo sobre «Héroes en Argie Misión» con respecto a cómo «Los duros hombres de Helmand están (siendo) enviados a custodiar la fortaleza Malvinas.»
Como parte de un continuo fortalecimiento militar alrededor de las islas nos dijeron que «unos 150 efectivos se unirán a los más de 1000 ya en servicio y a los cuatro jets Typhoon y activos de la Marina Real,» al parecer, «enviados para garantizar que Argentina nunca pueda volver a tomar las Malvinas.»
Justo en ese mismo mes, se publicaron al menos seis artículos sobre el tema en The Sun, con regularidad utilizando el término despectivo «Argie».
De hecho, el «interés» de este diario en el tema ha sido tan grande que se pagó por una carta abierta en el Buenos Aires Herald.
Pero no sólo The Sun ha incrementado su agitación sobre este tema en los últimos años y meses.
Un titular del Metro del mismo mes decía: «David Cameron: No eludiremos una segunda Guerra de Malvinas» y The Independent informó: «Cameron:. Gran Bretaña lucharía otra guerra con Argentina para conservar las Islas Malvinas»
A esto le siguió Cameron diciéndole a Andrew Marr que «nuestra determinación es extremadamente fuerte.»
Llamando la atención sobre el hecho de que Gran Bretaña tiene uno de los cinco presupuestos de defensa más grandes del mundo, agregó: «Tenemos fuertes defensas ubicadas en las Islas Malvinas, que es un lugar absolutamente clave, tenemos rápidos jets estacionados allí, tenemos tropas también en la zona.»
Más recientemente, en abril de 2014, pese a las objeciones del gobierno argentino, Gran Bretaña llevó a cabo ejercicios militares en la zona, incluyendo el lanzamiento de misiles desde las islas.
Luego, hace apenas unas semanas en octubre, Gran Bretaña insistió en que el disparo de armas de fuego de una fragata de la Marina Real frente a las islas era parte de ejercicios militares de rutina, pero una vez más fue visto por Argentina como una provocación.
El gobierno de Buenos Aires describe el disparo de 136 proyectiles del HMS Iron Duke en las islas como «un espectáculo injustificado de la fuerza.»
Ciertamente hay razones para entender por qué muchos en América Latina ven tales acciones como contrarias a las resoluciones de las Naciones Unidas sobre la cuestión, que piden a ambas partes reanudar las negociaciones sobre la soberanía y abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras persista el conflicto.
Lo que es preocupante es lo poco que se habla de puntos de vista alternativos a este ruido de sables, que se ha llevado a cabo a lo largo de los últimos dos años, y del que se ha hecho eco con lealtad gran parte de la prensa.
Como lo dijo el actor Sean Penn, «la voz argentina ante una intratable posición del Reino Unido», «ha sido escuchada tan nominalmente» que ha llevado a una situación en la que la posición agresiva de Cameron, y sus presunciones subyacentes, a menudo parecen quedar indiscutidas a pesar de ser la posición de una clara minoría en el escenario mundial.
Muchos no confían en el liderazgo de Cameron en otros temas, así que ¿Cuál es la realidad de la situación actual y la posición real del gobierno argentino?
En primer lugar, en contra de algunos informes, la presidenta Cristina Fernández ha dejado claro que Argentina respeta los intereses y forma de vida de los isleños y ofrecerá garantías a tal efecto en cualquier proceso de diálogo sobre la soberanía.
Por lo tanto, mientras que muchos intentan retratar al gobierno argentino como un agresor y a los isleños «en peligro», en Argentina y en América Latina la situación se ve al revés, con la presidenta respondiendo a los comentarios de Cameron diciendo: «Argentina una vez más ha sido atacada por … (aquellos) que amenazan con venir de 12.000 kilometros para invadir y militarizar nuestras Malvinas.»
¿Qué se esconde detrás de este enfoque?
También vale la pena preguntarse lo que realmente hay detrás de la denegación total de Gran Bretaña a los debates sobre la soberanía.
Para muchos, hay una clara relación con el descubrimiento de nuevas probables reservas de petróleo en alta mar.
Las relaciones entre Londres y Buenos Aires se tensaron en el 2010 por la llegada de un equipo que comenzó la perforación de petróleo y gas en alta mar.
En 2012, llegó la plataforma petrolera Leiv Eiriksson, y ahora hay cinco empresas que poseen licencias ilegítimas para llevar a cabo la explotación de petróleo.
Es totalmente comprensible que Argentina pueda encontrar la perforación de compañías británicas en las orillas del disputado territorio tan cerca de su propia costa como provocativa, especialmente en una situación de creciente militarización británica en la zona, con las islas que representan un área estratégica en un sistema militar que permite el control de Gran Bretaña del sur del Océano Atlántico a través de las bases en las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur, Ascensión, Tristán da Cunha y Santa Elena.
Esta escalada militar fue confirmada en 2012 con la decisión de enviar el HMS Edimburgo hacia el Atlántico sur para patrullar las aguas «en apoyo a los intereses británicos.»
Los progresistas aquí también deben tener en cuenta la naturaleza del gobierno encabezado por Fernández, que ha supervisado numerosos programas para la mayoría de las personas, incluyendo un beneficio universal por hijo y el aumento de las pensiones.
Fernández también ha sido fuerte en el área de los derechos humanos, fomentando la persecución de los sospechosos de la «guerra sucia» argentina acusados de la «desaparición» de unas 30.000 personas.
La presidenta electa es ampliamente vista como parte una «ola rosa» de centro izquierda que se ha extendido por toda América Latina en los últimos años, y que de ninguna manera puede ser comparada con el régimen argentino que fue a la guerra en la década de 1980.
Como Penn ha dicho: «Las mismas personas que sufrieron y lucharon más duraderamente contra (la) Junta Militar en Argentina son los que llevan hoy en día este país, y en nombre de su gente buscan simplemente una diplomacia justa y restablecida en cuestiones de las islas en disputa, que van desde la inmigración a los recursos naturales.»
Además, la comunidad internacional está de acuerdo con la Argentina en su llamamiento al diálogo para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía, con el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas y la Asamblea General instando a ambas partes «a proseguir sin demora las negociaciones». Esta posición se reafirmó de nuevo este año.
La cumbre de junio de los países del G77 más China también aprobó dos declaraciones en apoyo de la posición de la Argentina y la necesidad de diálogo.
A la luz de estas consideraciones, la posición adoptada por la CND (Campaña pro Desarme Nuclear) da una clara ventaja.
Expresando su alarma por «los informes de que un submarino nuclear de la clase Trafalgar ya se ha enviado allí» y «en las recientes decisiones de intensificar la presencia militar de Gran Bretaña en torno a las Malvinas», el movimiento CND se puso en campaña para que el gobierno británico cambie su postura sobre la agenda del movimiento por la paz.
Curiosamente, antes de la guerra de 1982, las propuestas de «leaseback» fueron consideradas en las negociaciones.
De acuerdo con esta propuesta británica, Gran Bretaña reconocería la soberanía de Argentina, que, como titular de la soberanía, subarrendaría las islas a Gran Bretaña por un período de tiempo en el que Gran Bretaña continuaría ejerciendo funciones administrativas.
¿Pueden los progresistas en Gran Bretaña vincularse con las voces de la razón en el mundo para poner fin a la intransigencia del gobierno al negarse a entrar en discusiones y ayudar a poner la discusión de tales ideas y soluciones en la agenda?
Fuente: The Morning Star, Reino Unido



