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Toque de queda en Egipto

Entre el viernes y ayer murieron al menos 33 personas. La violencia estalló en Puerto Said tras conocerse las condenas a muerte de 21 responsables de una masacre en un estadio.

El presidente egipcio, el islamista Mohamed Mursi, declaró ayer el estado de emergencia en tres provincias del norte del país, escenario de disturbios que dejaron al menos 33 muertos el fin de semana, incluyendo Puerto Said, y llamó a la oposición a dialogar a partir de hoy.Las medidas de emergencia, que incluyen un toque de queda, se aplicaron a partir de las 22 hora local de ayer en Puerto Said, Suez e Ismailia “por un plazo de 30 días”, dijo Mursi en un mensaje difundido por la televisión estatal. El mandatario amenazó además con tomar “otras medidas excepcionales” si se reanudan los disturbios. Mursi llamó a un diálogo nacional a partir de hoy entre los “dirigentes de las fuerzas políticas” del país.Seis personas murieron y más de 460 resultaron heridas ayer en Puerto Said, en una segunda jornada de violencia tras las condenas a muerte, la víspera, de 21 seguidores de un equipo de fútbol local, Al Masry.La muchedumbre había intentado asaltar tres comisarías e incendiar un club perteneciente a las fuerzas armadas, que fue saqueado.Un responsable de los hospitales de Puerto Said, Abdelramán Farag, afirmó que entre los muertos había un adolescente que recibió un disparo en el pecho. En total unas 467 personas resultaron heridas -38 por bala- en los disturbios.Varios miles de personas participaron en un clima de tensión en estos funerales en El Cairo. Entre las víctimas mortales figuraban dos policías. El ministro del Interior Mohamed Ibrahim no pudo asistir a la ceremonia, ya que fue impedido de participar en ella por encolerizados policías, según la agencia oficial Mena. Los seguidores del club local habían condenados por su implicación en los actos violentos que en febrero de 2012 dejaron 74 muertos, después de un partido contra un equipo de El Cairo, Al Ahly. Fuentes médicas indicaron que todas las víctimas del sábado murieron por impactos de balas reales. El ejército negó haber utilizado este tipo de munición. Durante el traslado de los restos mortales de los fallecidos desde la mezquita hacia el cementerio se escucharon varios disparos de procedencia desconocida, lo que provocó inicialmente el pánico en la multitud.Los habitantes que participaban en el cortejo fúnebre ocuparon la calle principal de la ciudad. “No hay más Dios que Dios”, gritaba la multitud. Algunos mostraron su ira contra el poder islamista, coreando “Abajo el poder del guía” de los Hermanos Musulmanes, formación de la que procede el presidente Mohamed Mursi.