Esta medida fue decidida el lunes pasado en reunión en la sede de la avenida San Juan del Ministerio de Seguridad y fue reforzada por la “recomendación” elevada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires el martes 13 pasado.
La disposición contó con la aprobación de representantes de la Unidad de Coordinación de Seguridad y Prevención de la Violencia en Espectáculos Futbolísticos del Ministerio de Seguridad, de la Asociación del Fútbol Argentino, de la Policía Federal Argentina, de la Secretaría de Deportes, y tiene el respaldo de los dos clubes involucrados.
La decisión de jugar sin público visitante fue tomada luego de analizar los antecedentes de rivalidad entre las hinchadas de Vélez Sarsfield y San Lorenzo, que el protagonizaron graves disturbios el 20 de marzo pasado durante un encuentro que tuvo que suspenderse al minuto 7 de iniciado, luego de la muerte de Ramón Aramayo en un confuso episodio con la Policía Federal.
En el último partido que se enfrentaron, 20 de marzo, en las afueras del estadio murió el hincha de San Lorenzo Ramón Aramayo y después, el encuentro fue suspendido por incidentes dentro de la cancha cuando se disputaban los primeros minutos. El partido finalmente se completó en la estadio de Boca Juniors.
Todo un síntoma del escaso poder de resolución y prevención de las Fuerzas de Seguridad en el país.


