Edgardo Castro, el inspector de la Subsecretaría de Trabajo porteña que clausuró en 2008 el edificio de Iron Mountain, aseguró que «queda clarísimo que no podría haber sido habilitado nunca» y advirtió que «Barracas es un polvorín» donde, si no se toman medidas, «estas cosas van a seguir pasando, es cuestión de tiempo».


