Cultura

En defensa del Convento Santa Catalina

Una organización religiosa planea construir un enorme complejo de casi 30.000 metros cuadrados en la manzana histórica donde se encuentra Santa Catalina. Buscan frenar la construcción que pone en riesgo esta pieza histórica.

En el corazón de Buenos Aires, a metros de Plaza San Martín, todavía sobreviven muros que vieron nacer esta ciudad mucho antes de que existiera la Argentina.

Allí se levanta desde 1745 la Iglesia y Monasterio Santa Catalina de Siena: el primer convento de mujeres de Buenos Aires, Monumento Histórico Nacional y uno de los últimos testimonios vivos de la Buenos Aires colonial.

Y hoy, ese patrimonio único está en peligro. Una organización religiosa planea construir un enorme complejo de casi 30.000 metros cuadrados en la misma manzana histórica donde se encuentra Santa Catalina.

El proyecto incluye un templo de 36,5 metros de altura, una torre de oficinas y estacionamientos subterráneos que requerirían excavaciones profundas a metros de construcciones levantadas hace casi 300 años, sin cemento moderno.

Vecinos, especialistas y organizaciones patrimoniales advirtieron sobre el riesgo que una obra de esta magnitud podría provocar sobre el monasterio y la iglesia. La Asociación «Basta de Demoler» ha iniciado acciones legales para intentar frenar este atropello. Pero no está siendo escuchada.

Además, el propio Código Urbanístico de la Ciudad establece que proyectos religiosos de más de 10.000 m2 requieren aprobación de la Legislatura porteña, no un simple permiso administrativo. Sin embargo, este proyecto supera ampliamente ese límite. Buenos Aires conserva muy poco de su pasado colonial.

Santa Catalina, junto con otros pocos edificios históricos, forma parte de la memoria viva de la ciudad y de la historia argentina. Si estas estructuras son dañadas por excavaciones, vibraciones o alteraciones estructurales derivadas de una obra de esta escalada, la pérdida podría ser irreversible.