Ciudad, Sociedad

Microbosque de la Vida: un homenaje vivo a las personas donantes de órganos y a sus familias

En Plaza Irlanda, en el barrio de Caballito, distintas especies nativas crecerán juntas en un espacio de memoria, gratitud y esperanza, creado para reconocer a quienes, a través de la donación, hicieron posible que otras vidas pudieran continuar.

Por Felipe Barreiros

Ciudad de Buenos Aires, 18 de septiembre de 2026

Familias de personas donantes, pacientes trasplantados, pacientes en lista de espera, profesionales de la salud y autoridades se reunieron en Plaza Irlanda para dar vida a un espacio profundamente simbólico: el Microbosque de la Vida.

La iniciativa fue impulsada por el Instituto de Trasplante de la Ciudad de Buenos Aires y llevada adelante junto con el Ministerio de Salud, la Subsecretaría de Ambiente, la Comuna 6 y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Más que una intervención ambiental, el microbosque fue concebido como un lugar de memoria, encuentro y agradecimiento. Allí, diferentes especies nativas convivirán, se protegerán y cooperarán entre sí para crecer. Esa forma de desarrollarse representa el sentido más profundo de la donación: una vida que, aun después de la muerte, puede sostener, transformar y prolongar otras vidas.

Un homenaje que seguirá creciendo

Cada árbol y cada planta forman parte de un homenaje vivo. Con el paso del tiempo, el microbosque crecerá y cambiará, pero conservará su propósito: mantener presente el legado de las personas donantes y brindar a sus familias un espacio donde ese gesto solidario pueda ser recordado por toda la comunidad.

La jornada tuvo como protagonistas a las familias de personas donantes, junto con pacientes trasplantados y personas que permanecen en lista de espera. Sus historias, diversas y profundamente humanas, estuvieron unidas por un mismo mensaje: agradecer el legado de quienes donaron y acompañar a quienes transformaron una pérdida dolorosa en una posibilidad de vida para otros.

Durante la jornada, los presentes pudieron escuchar los testimonios de familias cuyos seres queridos fueron donantes y de pacientes trasplantados que compartieron lo que la donación significó en sus vidas. Después de esas palabras, todos pusieron manos a la obra y participaron de la plantación de los árboles, convirtiendo el homenaje en una experiencia compartida por toda la comunidad.

La actividad se realizó en conmemoración del Día Nacional de la Persona Donante de Órganos, que se celebra cada 29 de agosto conforme a la Ley Nacional N.º 27.575.La elección de la fecha surgió a partir de una iniciativa promovida por los padres de María Antonella Trivisonno, una niña de seis años que luego de fallecer fue donante de órganos, quienes estuvieron también presentes en el encuentro.

Su historia contribuyó a dar origen a una jornada nacional que reconoce y agradece a todas las personas donantes y sus familias, muchas de las cuales también participaron de la creación del Microbosque de la Vida. El Mensajero Diario dialogó con Alejandro Trivisonno, papá de María Antonella, quien aseguró que “Nosotros donamos los órganos de Antonella no por cómo murió sino por cómo vivió. Ella fue donante de vida en vida, con sus besos, afectos, abrazos, nos mejoró la calidad de vida cuando vivió con nosotros. Entonces un donante es eso, una persona que mejora la calidad de vida, cuando se fue de este mundo pudo donar y entonces le mejoró la calidad de vida a otras personas que estaban esperando un órgano. Ella fue donante de vida. Por eso este símbolo de Microbosque tiene que ver con la vida, tiene que ver con que entre todos podemos ir mejorando nuestra calidad de vida”, concluyó.

Naturaleza y salud, unidas en un mismo espacio

El proyecto forma parte de la estrategia “Microbosques y Salud”, que promueve la incorporación de naturaleza en espacios relacionados con el cuidado de la salud.

También adopta el enfoque de Una Sola Salud, basado en reconocer que la salud de las personas está estrechamente vinculada con la de los ecosistemas y las demás especies. De esta manera, el nuevo espacio contribuye a incorporar vegetación nativa, aumentar la biodiversidad y fortalecer la infraestructura verde de la Ciudad.

Un compromiso de toda la comunidad

Participaron del encuentro el ministro de Salud de la Ciudad, Dr. Fernán Quirós; el jefe de Gabinete del Gobierno de la Ciudad, Gabriel César Sánchez Zinny; y autoridades del Instituto de Trasplante: su presidente, Dr. Fernando Cichero, y sus directores, Dr. Jorge Verges y Dra. Ana Aguiar.

También estuvieron presentes autoridades del INCUCAI —su presidente, Dr. Richard Malan, y su vicepresidenta, Dra. Gabriela Hidalgo—; representantes de la Subsecretaría de Ambiente y de la Comuna 6; directores de hospitales y profesionales de los equipos de procuración y trasplante de órganos y tejidos.

La presencia de la Asociación Pediátrica de Trasplantes,familias, los pacientes, los equipos de salud y las distintas instituciones reflejó que la donación y el trasplante requieren un compromiso colectivo y un trabajo coordinado y permanente.

El Microbosque de la Vida permanecerá como testimonio de ese compromiso. Será un lugar para recordar, acompañar y, sobre todo, agradecer a quienes, a través de la donación, hicieron posible que otras vidas pudieran continuar.