Mientras el país comenzaba una de sus etapas más nefastas y oscuras, el 24 de marzo de 1976 la selección argentina de fútbol disputaba en Chorsov, Polonia un partido amistoso frente a la selección local. Casualidad o no, ése fue el único evento autorizado por el gobierno de facto para ser transmitido por televisión.
La selección nacional se encontraba realizando una gira internacional en el este de Europa, cuando el ex relator de fútbol José María Muñoz desde Buenos Aires, le comunicó la noticia al presidente de la delegación argentina, Pedro Orgambide, diciéndole que por suerte no había desgracias personales ni derramamientos de sangre. Ese día, transmitiendo para Canal 7 estaba también el joven periodista Fernando Niembro.
En estos párrafos, los testimonios de algunos jugadores que estuvieron ese día vistiendo la camiseta de la selección y se enteraron de lo que sucedía en nuestro país:
«Para nosotros era un día de fiesta y estábamos todos contentos –recuerda Leopoldo Luque–, pero de repente se paró José María Muñoz, el periodista que acompañaba a la delegación, y dijo: ‘Bueno muchachos, estamos felices, pero nosotros estamos comunicados con nuestro país, donde ha sucedido algo. Ha habido un golpe militar y han derrocado a nuestra presidenta’.»»Después de eso se hizo un silencio. Y nos pusimos mal, porque creíamos que había sido algo con violencia. Pero enseguida nos calmaron diciéndonos que no había sido así, y que estaba todo tranquilo”.Para nada calmo, Mario Kempes se levantó de su silla y se fue llorando a su habitación. “Detrás de él nos fuimos varios y nos encerramos. Estábamos angustiados. Nos sentíamos mal por estar tan lejos de nuestro país y que estuviera pasando eso. Saltaron varias cosas en esa habitación. ‘La puta madre, qué tenemos que hacer acá’, gritábamos cosas así de los nervios. Y otros estaban recontracallados pero con una cara de tristeza terrible. El que estaba más amargado era Marito”, relata Luque.“Otro que se preocupó mucho fue Gallego: quería saber si su familia estaba bien. Pero Muñoz le dijo que en Morteros, de donde era el Tolo, no pasaba nada, que había sido en Buenos Aires, pero que estaba todo tranquilo, todo controlado. Como mi familia es de Zárate y dijeron que no había quilombo, yo me quedé tranquilo también”, explica Ricardo Bochini, que ese día había sido suplente.
Argentina finalmente ganaría el partido por 2 a 1, con goles de Scotta y Houseman. Sin embargo, ya se vislumbraba que el fútbol, como un medio para sosegar a la sociedad, fue una estrategia planificada desde el comienzo de la dictadura militar. La organización del Mundial de 1978, además de haber sido uno de los actos de corrupción más grandes de la historia, colaboró muchísimo en este sentido.
Un día después del derrocamiento del gobierno democrático y constitucional se recibieron las primeras adhesiones del deporte internacional, el presidente de la Confederación Brasileña de Deportes (C.B.D.), el almirante Helenio Nunes, declaró: “ Tal vez sea la mejor garantía de la Copa del Mundo en Argentina ”. El plan ya estaba en marcha.
Fuente: Testimonios: Efemérides del deporte argentino



