Cientos de chicos en situación de extrema vulnerabilidad lo necesitan, pero las obras de restauración que fueron iniciadas en 2006, en tiempos de Jorge Telerman, que hasta contaban con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y que iban a estar listas en un año y medio, es decir, para octubre de 2007, quedaron paralizadas y aún siguen casi en ese mismo estado.El Tobar García fue un hospital que se comenzó a construir en los tiempos de Perón, pero al que el golpe del 55 dejó a un lado, como tantas otras obras que se abandonaron sólo porque las había pensado el peronismo. En tiempos del presidente Arturo Illia –cuando Arturo Oñativia era su ministro de Salud Pública, recomenzaron las obras, pero como fue derrocado por otro golpe de Estado, la nueva dictadura, que encabezó Juan Carlos Onganía fue la encargada de inaugurar el hospital, el 20 de diciembre de 1968 La obra primordial que todavía sigue sin resolverse, es la Torre Central, que concentrará la sala de guardia y las salas de observación en la planta baja; en el primer y segundo piso, los consultorios externos; el área administrativa y los servicios sociales, en el tercero; en el cuarto las oficinas de los directivos del hospital; el área de docencia, las aulas y los dormitorios para los residentes, en el quinto, y, por último, en el sexto piso, el laboratorio y el área de informática, casi todo. Pero en esta historia, se produjeron tales aberraciones administrativas como por ejemplo que por las demoras y que para no dejar caer el crédito del BID, cuya vigencia tiene un límite temporal, la administración Telerman presentara, en lugar de los certificados de obra del Tobar García, algunos documentos de las obras del subte, haciendo gala de una picardía insólita.Con la llegada del actual Jefe de Gobierno, en una visita al hospital, hace dos años, mayo de 2008, decía: “Parece que el cuento de la buena pipa que mi abuela me contaba se repite acá, con los años, por obras que empiezan y nunca terminan. Nosotros tenemos el firme propósito de que las obras que se necesitan comiencen y terminen en los plazos que corresponden”, pero tampoco nada de lo prometido se cumplió Y desde entonces Macri está en deuda con los profesionales del hospital, con los niños y jóvenes que sufren trastornos psiquiátricos y hasta con su propia función como cabeza de la administración pública de la Ciudad de Buenos Aires. A fines de ese mismo año, la jueza Elena Liberatori de Aramburu dictaminó que las obras debían ser finalizadas y los profesionales necesarios para atender a los jóvenes tendrían que ser designados “en un plazo razonable”. Pero Macri no se quedó con los brazos cruzados. Apeló la medida, exponiendo un argumento tramposo. El titular de Recursos Físicos de la Secretaría de Salud, Moisés Aruj, planteó que las obras de la Torre Central, que aún no se han concluido, albergarían solamente al sector administrativo y, como lo importante era el sector de atención de la salud, dicha obra quedaba relegada por esa razón. Una falsedad a todas luces.El doctor Diego Friedman, jefe de la sección Psiquiatría y Psicofarmacología del Departamento de Consultorios Externos del Tobar García, habla del tema y explica que “Se está terminando una pequeña porción de las obras, en gran parte por la presión de la propia gente del hospital, que nos cansamos de todo y empezamos a difundir la problemática con la que convivimos diariamente”, afirma, para luego señalar que “después del cáncer infantil, la psicosis debe ser una de las enfermedades con las que los chicos más sufren, y eso puede traer luego graves consecuencias. Así como a Mauricio Macri se lo escucha enorgullecerse de las luminarias que instala para combatir la inseguridad, cuando uno va a las cárceles se encuentra allí a los sectores sumergidos de la sociedad, donde muchos padecen patologías mentales de diferente tipo, muchas de las cuales comienzan con las adicciones. Por eso, promover la salud mental es también promover la seguridad”.Y agrega “Esta obra comenzó con Telerman, pero cuando éste estaba por irse, empezamos el juicio porque las dejó hechas en un 50 por ciento, aunque ya debían haberse terminado para ese tiempo. Finalmente, en mayo de 2008, Macri inauguró un sector del hospital, que incluía dos pabellones, terminados en ese momento en un 95 por ciento. Después siguieron con el hospital de día, pero las empresas dejaron de trabajar en la obra porque el Gobierno porteño les dejó de pagar. Esa ala de Servicios Complementarios está casi terminada, pero el área de Consultorios Externos es la más perjudicada por la falta de espacio y de equipamiento, porque ni siquiera posee las computadoras necesarias”, subraya el médico, para quien “la situación edilicia es sumamente crítica y dispar”. “Mientras áreas como Internación y Rehabilitación fueron totalmente refuncionalizadas y pudieron retomar su normalidad –señala–, hay otras como los mencionados Consultorios Externos, la Guardia, el Servicio Social y el Laboratorio que funcionan, sí, pero con un grado de dificultad severo, por falta de espacio edilicio propio. Son servicios que encontrarán su ubicación física recién cuando se termine la Torre. De esta forma y a contrapelo de lo que ordena la Ley de Salud Mental de la Ciudad, el hospital está actualmente desequilibrado, con serio perjuicio para las áreas ambulatorias.”Frente a esta situación el Dr. Friedman informa “Nosotros presentamos un recurso de amparo por el incumplimiento de los plazos de las obras, en cuyo transcurso el Gobierno porteño apeló y demoró las decisiones judiciales todo lo que pudo. En septiembre de 2009 salió el fallo de la Cámara Contencioso Administrativa, que obligaba al Ejecutivo de la Ciudad a terminar las obras y a realizar los nombramientos de personal que faltaban. Estos últimos están ahora bastante avanzados. Incluso los concursos están en la etapa final, faltan muy pocos. Si esto sigue así, a fin de año se habrán completado. En cuanto a las obras, podrían estar listas a mediados del año que viene, con lo que se cumpliría el ciclo antes de que Mauricio Macri termine su mandato.”El presidente de la comisión de Salud, Jorge Selser, quien también es médico. cuenta “hace unos días llamé a la empresa constructora Riva, que es la que realiza los trabajos, y me dijeron que hasta ahora sólo van a hacer el subsuelo y que no tienen orden de continuar el resto, al menos por ahora”, se preocupa Selser. Pero la preocupación del médico y legislador se amplía a otra deuda que arrastra el gobierno que encabeza Mauricio Macri desde que comenzó su gestión: “La provisión de medicamentos es preocupante. Para darle una idea, los psiquiatras recetan Clozapina, Haloperidol y Risperidona, entre otros medicamentos tranquilizantes, hipnóticos y antidepresivos, que son terceras marcas y no tienen la respuesta médica de las primeras marcas. Por esa razón, se deben recetar dosis más grandes de las drogas y esta dificultad hace más difícil el seguimiento de la acción terapéutica del medicamento, por su falta de calidad”.“Para tomar conciencia de lo que significa este hospital –puntualiza el diputado porteño–, es necesario enumerar que en sus consultorios externos se atiende a 22 mil pacientes por año y que por la guardia pasan 16 mil chicos y adolescentes en el mismo período. Al Tobar García se derivan muchos pacientes de otros puntos del país y hasta del extranjero a veces, precisamente por su excepcionalidad».De todos modos, Selser advierte que “no se han habilitado aún los pabellones psiquiátricos en los hospitales de niños Ricardo Gutiérrez y Pedro de Elizalde. Si se habilitaran, descomprimiría la demanda sobre el Tobar García”. Además señala “que hoy no hay en este hospital médicos pediatras de guardia, aunque sí hay un médico clínico en planta, pero una vez que cumple su horario, no hay solución para los problemas que surjan, relacionados con su especialidad.”En esta espera que finalizaría a mediados del año próximo, los médicos del Tobar García destacan la labor que desarrollada tanto por la titular del Juzgado Contencioso Administrativo Nº4, Elena Liberatori de Aramburu como del asesor Tutelar de Menores, Gustavo Moreno. Finalmente, el doctor Friedman expresó un deseo. “Durante los días 4, 5 y 6 de octubre se realizó el Tercer Congreso de Salud Mental Infanto Juvenil en el Año del Bicentenario, en la Legislatura. A nosotros nos gustaría que el Cuarto Congreso se realizara en el Aula Magna del hospital Tobar García, que por ahora existe sólo como proyecto”.Es de esperar que esta vez la ardua tarea de los que trabajan en el Hospital Tobar García se vea gratificada con la obra concluida.
La salud, enferma
Las obras del Hospital Tobar García paralizadas
El Hospital Infanto Juvenil de Salud Mental “Carolina Tobar García” es único en su género en la Argentina y en Latinoamérica pero se encuentra en condiciones edilicias precarias.


