Brasil impuso su jerarquía en la calurosa noche de Belem y, con goles de Lucas y Papa en contra derrotó claramente a la Argentina por 2 a 0. Dominador de principio a fin, el conjunto brasileño encontró la ventaja en el segundo tiempo y, a partir de allí, desplegó un fútbol muy vistoso, gracias a las pinceladas de Ronaldinho y el vértigo de Neymar. Argentina hizo lo que pudo, aunque planteó un esquema demasiado conservador que recién modificó luego de la desventaja.
El local mostró una cara distinta a la del encuentro de ida, mucho más ofensivo y punzante, con la llegada de sus laterales Bruno Cortés y Lucas, que permanentemente presionaron sobre la salida del equipo argentino y generaron las situaciones de peligro más importantes. Brasil tuvo dos muy claras y ambas en los pies de Neymar. La primera, un remate desde afuera, lo pudo desviar Orión pero en la segunda se lo perdió solo debajo del arco, después de un centro rasante de Borges. Ronaldinho tuvo, además, dos tiros libres –uno de cada perfil- pero en ninguno acertó al arco.
Lo de Argentina fue, por lo menos, pobre. Se plantó atrás, con una línea de cinco, y el único volante que pasó e intentó jugar fue Augusto Fernández por la derecha. Viatri y Montillo quedaron muy aislados y se la pasaron luchando y perdiendo ante los enormes centrales brasileños.
En el complemento llegó la jugada clave del partido, la que hubiera justificado el planteo de Alejandro Sabella pero terminó de la peor manera. Entre Viatri y Augusto Fernández (terminó siendo el mejor de la Argentina) armaron la primera jugada clara de gol que desvió al córner el arquero Jefferson. De ese tiro de esquina partió un contragolpe letal que, a pura precisión y velocidad (dos históricas características brasileñas) posibilitó la apertura del marcador. Lucas picó desde su campo y se fue derecho al gol, que desmoronó el esquema argentino a los 8 del segundo tiempo.
El gol envalentonó a Brasil, que tuvo a un Neymar indescifrable, que volvió loca a la defensa y aprovechó el adelantamiento argentino para jugar a espaldas de los volantes y comenzar a justificar el resultado.
A los 29 llegaría el segundo tras una gran jugada por izquierda de Bruno Cortés (de gran despliegue como lateral) que, luego del centro bajo, intentaría definir Neymar, pero la pelota terminaría dando en Papa, para ingresar mansamente en el arco. Sabella movió el banco pero no logró modificar el desarrollo del encuentro, en el que, en todas las líneas, Brasil siempre fue más.
En el final Argentina tendría sus chances para descontar a través de un potente disparo de Pillud y una media vuelta de Viatri, ambas despejadas por Jefferson. Brasil desaceleró y esperó el cierre para levantar el trofeo que mereció en el balance de los dos partidos.


