Ayer Independiente debía comenzar a revalidar el título obtenido el año pasado justamente ante uno de los rivales que había logrado eliminar (en un partido que parecía goleada pero terminó en un sorpresivo 2-3 que se definió en Avellaneda).
En esta ocasión no hubo reacción ni golpe de efecto sino una caída casi anunciada de un equipo que salió a esperar y no miró el arco de enfrente hasta que estuvo dos goles abajo.
Liga, un equipo sólido, paciente y con variedad de recursos para desequilibrar, encontró en los goes de Ambrosi y Bolaños (uno al final del primer tiempo, el otro en el primer cuarto de hora del segundo) una diferencia que le da tranquilidad de cara a la revancha, que se disputará en Avellaneda el 12 de octubre. Tampoco recibió goles, lo que le permitiría –casi- asegurar la clasificación a cuartos en caso de convertir uno.
Independiente no consigue enhebrar más de noventa minutos de buen juego que le brinden la tranquilidad necesaria que le haría falta a un equipo que cambió la conducción técnica recientemente. Con el resultado de anoche acumula tres derrotas y sólo una victoria, recibiendo goles en todos los partidos desde que Ramón Díaz es el técnico.
El domingo enfrentará en el Cilindro de Avellaneda a Racing, para ello guardó a la mayoría de sus titulares. Como el torneo pasado, la Academia intentará ratificar su condición de favorito aunque el equipo de Ramón Díaz buscará despertar del letargo en que está inmerso.


